Crónica

Víctor Hugo Morales Medina: el bibliotecario del Parque de Iberoamérica

Uno de los lugares que disfruto de la ciudad de Santo Domingo es el parque de Iberoamérica. En él confluyen las personas, la naturaleza y el arte de una forma única. Entre sus singularidades destaca el Cafecito literario, una especie de biblioteca-libre donde el público se puede llevar los libros a casa respetando unas reglas básicas. Ese lugar es habitado en ocasiones por Víctor Hugo Morales Medina quien se presentó ante mí como un personaje de una obra literaria y al que varios conocemos como el bibliotecario del Cafecito, aunque su personaje trasciende ese calificativo, me dice una de las trabajadoras del lugar.

Víctor se define como gestor cultural, sicólogo, conductor de una tertulia itinerante en Santo Domingo del círculo cultural Salomé Ureña. Un momento antes de nuestra charla estaba organizando los libros que donan las personas a la biblioteca del Cafecito. Según refiere el hecho de tener de nombre Víctor Hugo le ha ligado desde siempre al mundo de la literatura, como siguiendo la estela del autor de Los Miserables. “Yo nací artista y he cultivado diferentes disciplinas como el canto, el baile el dibujo, ahora coordino la gestión socio-cultural y artística de manera independiente”, me refiere.

La iniciativa del señor Francisco Lluberes de tener en el Cafecito del parque una biblioteca libre con el lema: “lee y comparte” le atrajo a Medina desde sus comienzos. Él es hijo de una bibliotecaria y su padre fue un gran lector. Eso le motivó a intentar preservar cualquier espacio donde haya literatura para que el público lo pudiera utilizar con mayor precisión. Cada cierto tiempo cuando viene a caminar al parque se pasa por la biblioteca libre y aprovecha su destreza en la clasificación de los libros para organizar este sitio.

El gestor cultural nos refiere que la biblioteca tiene un acervo cultural en varios idiomas y es visitada por cientos de personas cada semana. Al ser una de las personas de mayor confianza de la administración del Cafecito su labor le permite acceder a bastantes obras y propiciar su intercambio. Esto lo combina con su participación en talleres literarios como Narradores de Santo Domingo donde ha sido parte de las producciones de antologías que se han emitido de los miembros que se han destacado.

El Cafecito del parque tiene como lema “para que las historias sigan viajando” y algunas de sus normas son: trae un libro, llévate otro. Léelo aquí mismo y disfrútalo mientras tomas cafés. Dona un libro, las donaciones son siempre bienvenidas, trátalos con cariño para que otros también puedan disfrutarlos. Una de las grandes preocupaciones de Víctor es que vienen personas y se llevan los libros en ocasiones para lucrarse con su venta y no para leer. A él le inquieta que de momento no hay un método para proteger a los que deseen usar la picardía, pero, incluso así la libertad de leer aporta más, pues trabaja la conciencia de la gente.

Morales dice que ha tenido la dicha de encontrarse en el parque con personas bien interesantes nacionales y extranjeros. También ha tratado con personalidades públicas que han donado sus bibliotecas. Me refiere que el parque tiene usuarios de diferentes estratos sociales y él ha ayudado incluso algunos vecinos a mudar sus libros al Cafecito. Refiere que algunos libros donados son llevados a bibliotecas públicas y escuelas de barrios más vulnerables. Víctor desea invitar a todo el que le guste hacer ejercicios que no dejen de pasar por la biblioteca libre del parque de Iberoamérica y leer tomándose un cafecito, asegura que es una experiencia que atesorará la persona para siempre. 

Tags relacionados