La vida del escritor según Santiago Almada

El escritor expresó que de las cosas más importantes que aprendió es que “la literatura tiene que parecer real, o sea, tiene que ser verosímil”.

Santiago Almada en la puesta en circulación de su libro "Nadie me mata dos veces"

Santiago Almada en la puesta en circulación de su libro "Nadie me mata dos veces"Fuente externa

La primera vez que Santiago Almada supo que sería un escritor fue en la escuela primaria, en sexto grado, cuando ganó el primer lugar de un concurso de composiciones sobre el general San Martí.

“Había que firmar con un pseudónimo. Entonces, mi pseudónimo fue agente secreto 006”, compartió el escritor al conversar con reporteros durante la puesta en circulación de su más reciente obra “Nadie me mata dos veces”.

Desde ese momento, Santiago continuó escribiendo y leyendo textos como las rimas de Bécquer y los poemas de Neruda, que lo llevaron a embarcarse él mismo en la poesía.

El mismo narra que en 1974, cuando estaba en quinto de bachillerato, ganó un concurso de poesía y luego, años después, triunfó en otro tras su estadía en la cárcel durante 5 años siendo preso político.

“Crecí en una familia muy pobre, en una casa donde nunca hubo libros, no daba el presupuesto para comprarlos”, dijo Almada, relatando las circunstancias de su niñez. En su casa, según explicó, lo que se leía eran muchas revistas y “paquitos”, con los que hacía intercambios y negocios.

Fuera de su hogar, Almada tuvo “la suerte de que lo que era una escuela pública que tenía una biblioteca” y que le tocaron “maestras enamoradas de los buenos libros”, que le recomendaban libros que leer y alimentaban su amor por la lectura.

Desde ese momento, el autor continuó con el hábito de leer y se convirtió, en sus palabras, “en un lector muy hábil”, llegando a mencionar que, mientras estuvo en la cárcel, el tiempo que más sufrió fue durante un año y medio en el que prohibieron leer.

A través de los años, Santiago ha tenido la oportunidad de desarrollar su redacción de distintas formas. 

Se pronunció a sí mismo como un “periodista empírico”, debido al trabajo que ha realizado durante años como corrector de estilo en periódicos dominicanos y escritor de algunas columnas desde que llegó al país en el 2001.

Respecto a la relación entre el oficio periodístico y el estilo literario, Almada comentó que existe una “simbiosis” entre ambos, especialmente en los casos de “gente que escribe sobre cosas relacionadas con la literatura”.

La lectura en República Dominicana

Además, el autor dijo que en República Dominicana sucede un “fenómeno atípico” con relación a los hábitos de lectura de las personas, pues a pesar del avance de las nuevas tecnologías y el auge de los libros electrónicos, la mayoría de las personas “leen más físico”. Sin embargo, el autor también afirmó que “es muy poca la gente que lee” y que esto se evidencia por el hecho de que “cada vez hay menos librerías”.

“La gente lee poco y cuando lee, lee porquería”, dijo el escritor de origen argentino, catalogando a escritores como Paulo Coelho como “lo peor que le ha podido pasar a la literatura”.

Almada continuó diciendo que el fundamento del problema se encuentra en la forma en la que es distribuida y consumida la información en la actualidad; pues mientras “antes toda la información se obtenía a través de la lectura”, la realidad moderna es que “ahora la información está en todos los soportes”, como las plataformas de redes sociales (Instagram, Facebook, YouTube, etc). Esto crea un panorama en el que la gente “lee menos porque se informa a través de eso”.

Para el escritor argentino, el mundo de la publicación independiente tiene sus desafíos y contratiempos, relatando que, aunque en el pasado una edición comenzaba regularmente desde los 500 ejemplares, en la actualidad en la circulación de su novela más reciente solo le alcanzó a imprimir 100 ejemplares. 

De esos ejemplares, comentó, le quedarán algunos en su casa que acabará “regalando de a poquito” a personas que se los pidan, personas que no siempre los leen.

“Y es así como es la vida del escritor”, exclamó.

Almada también habló sobre el auge de las páginas virtuales como WordPress, Wattpad, EPUB y los ebooks, que permiten a cualquier persona publicar lo que escriben, pero en las que, según Santiago, “muchas veces hay gente que no tiene la más mínima formación (en la escritura)”.

Tomando en cuenta el avance de la tecnología y las preferencias de los posibles lectores, Santiago dijo que cree que “en algún momento la publicación de libros va a tener que ser virtual y va a tener que incluir enlaces a videos y a imágenes para que sea más accesible la lectura”.

“Porque la cultura de la imagen va yendo, va avanzando cada vez más y va terminando con la imaginación”, dijo el autor, quien recordó un momento de su infancia en el que estaba con su padre y este se quejaba de que el libro que leía no tenía ninguna “figurita”.

“Nosotros que leíamos los libros, nosotros imaginábamos absolutamente todo, o sea, lo poníamos en nuestra imaginación. La cultura de la imagen lo que hace es matar la imaginación porque te muestra la imagen”, agregó.

Continuando con las situaciones que se dan en el mundo editorial, Santiago Almada explicó que no tiene la costumbre de participar en concursos porque “las editoriales buscan editores jóvenes”, afirmando que “es muy raro que publiquen a una persona mayor de 50” porque ya no tiene las vivencias ni “lo que la gente que compra libros le interesa”.

En este sentido, Santiago dijo que las grandes casas editoriales de libros tienen “un montón de críticos que se dedican a ensalzar” las novelas que publican, independientemente de su calidad.

“No importa que el libro sea malo, los críticos dicen que es bueno”, sostuvo el autor.

Evolución literaria

Sobre su trayecto literario, el autor contó que su evolución como escritor se basó sencillamente en aprender a escribir.

“Al principio yo me sentaba a escribir y dejaba que saliera. Que saliera lo que saliera y después me daba cuenta de que había demasiadas incoherencias”, comenzó diciendo.

“Me puse a estudiar estructuras, entonces lo que aprendí es a hacer primero una ficha de cada personaje, a escribir un bosquejo argumental, de manera que cada libro que yo escribo ahora ya es como un viaje que tiene un destino al que yo sé que quiero llegar y que no es como como hacían antes los caballeros andantes de la Edad Media, que dejaban que el caballo eligiera el camino porque ellos iban en busca de la aventura y la aventura estaba en todos lados”, agregó.

Asimismo, el escritor expresó que de las cosas más importantes que aprendió es que “la literatura tiene que parecer real, o sea, tiene que ser verosímil”.

Además, contó que sus referentes literarios han sido Gabriel García Márquez, Jorge Luis Borges y Leopoldo Marechal, de quien mencionó que uno de sus libros, “Adán Buenosayres”, fue una experiencia transformadora para él.

Su nueva novela

“Casi todas mis historias salen de sueños”, confesó el escritor.

Su novela más reciente, “Nadie me mata dos veces”, no fue una excepción.

“Yo soñé que una profesora iba caminando por un pasillo de una universidad y que vio que una chica peleaba con dos matoncillos que la querían atacar. Y en el sueño yo sabía que esa profesora y esa chica iban a terminar siendo amantes”, contó.

Esa idea permaneció en su mente, dando vueltas, hasta el punto en el que no se la pudo sacar de la cabeza y se sentó a escribirla.

Ya publicada, es una novela que el mismo puede describir con las tres palabras: “investigación, romance y suspenso”.

Fomentar la lectura

Acerca de las estrategias para fomentar la lectura, Santiago Almada sostuvo que “todas las estrategias tienen que empezar en la escuela primaria y para eso cualquier cosa que se utilice puede ser válida, incluso el celular”

“Lo que se necesita es maestros que lean y que tengan suficiente paciencia como para guiar a los chicos en la lectura”, agregó el escritor.

Para Almada, fomentar espacios de lectura para los niños es un punto muy importante, como bibliotecas infantiles. Según explicó, un espacio así “tiene que tener los libros desparramados por todos lados porque así es como los chicos se entusiasman con la lectura, o sea, es lo que hacen los chicos cuando ellos tocan los libros”

“Los libros no están hechos para dormir en la biblioteca, sino para circular entre la gente”, expresó Almada.