No somos nuestras heridas
A menudo vivimos experiencias que nos muestran la realidad de la vida, sus dificultades y tesoros. Cada momento marca nuestra historia y consigo el camino que escogimos.
De pequeños, al caernos y pelarnos las rodillas, nos decían “eso es para crecer”; irónicamente, esas heridas nos ayudaron a forjar el ser humano que somos de adultos.
Cada una de esas experiencias que te marcaron dejó una huella indeleble en ti. Aprender, levantarte y seguir adelante. Como dice un libro, “no somos nuestras heridas”.
No te lastimes pensando que todo acabó cuando caíste; te levantas y aprendes de eso. La vida no es lineal, tiene sus altas y bajas, pero tienes que aprender a sostenerte fuerte en las bajas, porque es cuando estás vulnerable a vencerte.
Cuando sientas que no puedes más, mírate al espejo, observa con cuidado tu evolución, de dónde has salido a través de cada adversidad y hacia dónde quieres ir luego de la experiencia. Elige por ti, amando tu proceso; sé paciente y las cosas buenas llegarán.
Mira hacia adelante, camina, aprende y nunca olvides que se aprende de las experiencias; si caes mil veces, te levantas porque eres humano y cometes errores, pero sobre todo aprendes de ellos.

