MIRANDO POR EL RETROVISOR
Embarazo y alcohol: una bomba silenciosa
Asistí el pasado miércoles a la presentación del documental “Nacer en grados”, en el auditorio OSES del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). El audiovisual tiene el propósito de concienciar sobre la necesidad de prevenir el Síndrome Alcohólico Fetal (SAF), transmitido a los bebés por el consumo de alcohol durante el embarazo.
La realización estuvo a cargo de estudiantes de la carrera de cine y de psicología del INTEC. Contó con la producción de Rafael Lacau y Ángel Guerrero, en un esfuerzo conjunto de la academia y el Ministerio de Salud Pública, a través de su Departamento de Salud Mental y el Clúster de Alcohol, dirigido por el psicólogo clínico Elías Tejada Read, un apasionado del tema y comprometido con la noble misión de garantizarles un futuro diferente a niños y niñas que podrían quedar marcados de por vida por una condición que puede evitarse.
En 20 minutos, con historias vividas, el documental muestra los efectos negativos para el futuro neonato de la ingesta de alcohol durante la gestación y la necesidad urgente de atender esta preocupante problemática de salud pública en el país.
La iniciativa tiene un valor sustancial por dos razones. La primera es que jóvenes estudiantes aporten su talento y se sumen de manera decidida a los esfuerzos de sensibilización con un puntual llamado a la reflexión social sobre una problemática que requiere múltiples canales para despertar la conciencia colectiva.
Nos muestra que, contrario a la opinión casi generalizada, no todos los adolescentes y jóvenes del país están más pendientes de “la bichota”, “el conejo malo”, “la perversa”, “la demente” y otros exponentes de la música urbana que acaparan tanto la atención de ese segmento poblacional.
El segundo detalle alentador en la visualización del SAF es que la universidad INTEC trascienda a las aulas y, como expuso en el acto la vicerrectora de Investigación y Vinculación, Rosario Aróstegui, muestre al país la real dimensión humana de una problemática social que amerita diversificar las estrategias de prevención.
El reconocimiento a INTEC porque no solo va más allá de su rol principal de formar y educar, sino que también inocula en sus estudiantes la tan preciada conciencia social que confiamos les acompañará a lo largo de su ejercicio profesional.
El Síndrome Alcohólico Fetal (SAF) se transmite a los bebés por el consumo de alcohol durante el embarazo.
En anteriores artículos sobre el tema, he citado con detalles los riesgos físicos, cognitivos y en el neurodesarrollo del bebé que se convierte en adicto al alcohol desde el vientre de la madre.
Pero en cada ocasión que escucho a profesionales involucrados en la prevención y tratamiento del SAF, como ocurrió ese día en INTEC, salen a relucir nuevas estadísticas cada día más preocupantes. Esos números, al parecer fríos, deberían ser la clarinada que movilice a toda la sociedad en la prevención de una dramática realidad que lacera el alma nacional.
Antes de la exhibición del documental, la neuropsicóloga Dalul Ordehi González nos recordó que una de cada siete mujeres que consumen alcohol durante el embarazo podría tener un hijo o hija con SAF.
La esperanza de vida de una criatura con Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF) se reduce un 50 % y, aunque el riesgo está latente en los tres trimestres del embarazo, el primero resulta ser el más peligroso por las discapacidades físicas, cognitivas, conductuales y del desarrollo neurológico que provoca el consumo de alcohol durante la gestación.
La abstinencia total es la única prevención, ya que no existe un límite seguro de ingesta de alcohol. Sin importar el tipo de bebida, lo más aconsejable para evitarles un futuro incierto a niños y niñas es abstenerse hasta de un “inofensivo traguito”, incluida la que, según un mito bien extendido, limpia la criatura.
De ahí la importancia de estrategias como este documental, tomando en cuenta que República Dominicana ocupa el tercer lugar de Las Américas en consumo de alcohol durante el embarazo, en su mayoría jóvenes.
Rafael Lacau advirtió, durante su exposición en la actividad, que el país enfrenta una “bomba de tiempo” porque una vez detectado el SAF, con todas las secuelas negativas que implica, se trata de niños y niñas a quienes los médicos no quieren atender y que los docentes se resisten a tenerlos en sus aulas.
Y aunque sea llover sobre mojado, recordarles a los empresarios ligados a la industria licorera y a quienes expenden bebidas alcohólicas, paradójicamente hasta en estaciones de combustibles, el compromiso inaplazable que tienen de apegarse a un ejercicio industrial y comercial ético.
Eso incluye colocar en las etiquetas de los productos y en los lugares donde se ofertan bebidas alcohólicas al público, advertencias sobre los riesgos de ingerirlas durante el embarazo.
También prohibir el ingreso de embarazadas a discotecas, bares, tiendas de licores y colmadones, solas o acompañadas. Las estrategias de prevención deben incluir al sexo masculino, porque muchas veces son sus parejas quienes incitan a las embarazadas a ingerir alcohol.
Con un compromiso social abarcador, se evitaría a las familias el gasto de bolsillo y al Estado las cuantiosas inversiones para el tratamiento a niños y niñas que merecen un presente y futuro libres de los traumas producto de un comportamiento parental y social irresponsable.
Nadie tiene derecho a decidir por los niños y niñas antes de que nazcan. Y eso incluye abstenerse de atosigarlos en la etapa prenatal con las bebidas alcohólicas que no han pedido ni necesitan.

