MIRANDO POR EL RETROVISOR

Lo mejor que has hecho

Tratando de espabilarme de la modorra hogareña, acicateado ante una soledad más adictiva ya que circunstancial, la idea era ver una película biográfica.

Pero siempre tan impredecible cuando se trata de cine, terminé en la sala donde se exhibía “El drama”, pese a la lacónica sinopsis: “Días antes de su boda, la relación de una pareja se tambalea cuando uno de ellos descubre verdades inquietantes sobre el otro”.

La etiqueta de “comedia romántica” añadía un toque de desilusión que finalmente pude superar con el género apostillado como una coletilla “drama”, mi preferido.

Y después de casi tres meses alejado de una de mis pasiones, ahí estaba de nuevo como acostumbro a hacerlo. Sin palomitas de maíz, sin refrescos, sin nadie al lado que me hiciera comentarios en medio de mi imperturbable concentración cuando entro en intimidad con el llamado “séptimo arte”.

El filme de una hora y 46 minutos, escrito y dirigido por el cineasta noruego Kristoffer Borgli, está protagonizado por Robert Pattinson (Charlie Thompson) y Zendaya Maree Stoermer Coleman (Emma Harwood).

En roles secundarios participan Alana Haim (Rachel), dama de honor de Emma; Mamoudou Athie, como Mike, el padrino de Charlie y esposo de Rachel, y Hailey Gates como Misha, una compañera de trabajo de Charlie.

Charlie y Emma son una pareja felizmente comprometida, pero su boda se pone en entredicho por una revelación inesperada de ella durante la semana previa a las nupcias.

Él se acercó a ella en una cafetería y, para impresionarla, fingió haber leído el libro que Emma escudriñaba en ese momento.

La revelación de Emma sorprende e inquieta al grupo.

La revelación de Emma sorprende e inquieta al grupo.EXTERNA

Así comenzó una relación que se tornó inquietante a pocos días de la boda, cuando en una reunión de ambos con su dama de honor y padrino, surge el reto de que cada uno exponga la peor cosa que han hecho en su vida.

Mike confiesa que usó a una exnovia como escudo humano durante un ataque de perros en México. Rachel encerró a su vecino de la infancia con discapacidad intelectual en el armario de una cabaña abandonada. Charlie sometió a ciberacoso a un compañero de clases con tanta saña que la familia del chico hasta se mudó. Y Emma reveló que cuando tenía 15 años planeó cometer un tiroteo en la escuela y perdió la audición al sostener un rifle demasiado cerca de su oído mientras practicaba con el arma.

La revelación de Emma sorprende e inquieta al grupo, pero enfurece a Rachel porque, precisamente, una prima suya quedó paralizada debido a un tiroteo.

El drama que desata la confesión de Emma, para hacer honor al título del filme, despierta las angustias, miedos y premoniciones de Charlie, quien se debate entre seguir adelante o cancelar la boda. Su paroxismo lo lleva incluso a una fugaz infidelidad con Misha, en medio de los preparativos del matrimonio.

No daré más detalles para no frustrar el factor sorpresa si algún lector se anima a ver la película, que me dejó reflexionando hasta unos días después sobre las angustias que puede generar la desconfianza en todos los ámbitos.

Pensé cuántas relaciones, a todos los niveles, antes tan armoniosas, se resquebrajan cuando surge el fantasma de la desconfianza, con o sin motivos.

Un vínculo comercial que ha sido exitoso, una amistad que ha perdurado incluso desde la infancia, una relación familiar que parecía sólida, una unión marital, el nexo entre jefes y subalternos, de presidentes de la República con sus funcionarios y de la población en sus gobernantes.

Cuántas relaciones construidas con amor, celo, paciencia, tolerancia, respeto, de repente se hacen añicos por una pequeña flama que termina en un fuego abrasador.

Cuántas relaciones, a todos los niveles, se resquebrajan cuando surge el fantasma de la desconfianza, con o sin motivos.

Cuántas relaciones, a todos los niveles, se resquebrajan cuando surge el fantasma de la desconfianza, con o sin motivos.EXTERNA

Cuando salí de la sala cinematográfica iba todo el trayecto a la casa pensando como un juego inicialmente insignificante terminó en un drama mayor que pudo evitarse con un enfoque distinto.

Ni siquiera se me ocurrió ponerme en los zapatos de los protagonistas del drama y preguntarme cuál es la peor cosa que he hecho en mi vida. Le di una perspectiva distinta y medité en sentido contrario.

Porque Emma también confesó que terminó arrepintiéndose de su horrendo plan en la escuela al ver cómo un tiroteo masivo afectó a su comunidad. Al final, incluso, comenzó a abogar por el control de armas y participó en concentraciones de activistas para crear concienciar al respecto.

Si la pregunta hubiera sido con una orientación edificante, esa quizás hubiese sido su confesión del hecho más loable realizado en su vida y, lo que se convirtió en un drama a pocos días de una boda, un tiempo en que creciera la admiración de su futuro cónyuge hacia ella.

El enfoque negativo que a veces le damos a la vida puede llevar, como ocurrió con Charlie, a las más oscuras pasiones y a poner en vilo relaciones que podrían fortalecerse cada día más, en lugar de quedar sumergidas en un abismo insalvable.

Si a cualquiera le resulta fácil recordar lo peor que ha hecho en su vida, pero le cuesta identificar lo mejor, entonces es el momento de ejercitarse más en la solidaridad, la empatía y el altruismo.

Siempre será preferible apreciar lo mejor que pasa en nuestras vidas y los momentos felices que prodigamos al prójimo, en lugar de centrarnos en lo peor que genera tristezas propias y ajenas.