La agricultura, fuente de desarrollo y bienestar

Nuestros liberales del siglo XIX impulsaron un ideal desarrollista enfocando el campo como los más valiosos recurso y riqueza determinantes del desarrollo: una fortaleza ostensible y disponible a lo largo y ancho de la Isla.

En un territorio que colinda y compite en virtudes geográfico-climáticas con la isla que el Navegante de la Mar Océana bautizó con el nombre Juana, y la definió la “Tierra más hermosa que ojos humanos han visto”, olvidar esa riqueza y patrimonio constituiría error en cualquier generación y gestión de gobierno.

Sin embargo, en el perímetro interior de sus vastedades, la producción agropecuaria, como actividad económica, cerró el primer trimestre del año 2026 con un medianero crecimiento, 2.9, en el período interanual enero-marzo 2025 y 2026, con riesgo de desaceleración porque el resultado de marzo del 2026 fue 2.4.

Desempeños incomprensibles y, quizás, suicidas para una nación que, además, decidió anclarse al turismo, industria para la cual la agricultura es una gran oportunidad y formidable garantía. Aunque también crecientes, las exportaciones agrícolas están ante grandes y desaprovechadas oportunidades: el mercado estadounidense.

Ante unos Bares y restaurantes creciendo 6.4% en el trimestre y 8% en marzo , las olas que mueven la agricultura continúan ondulando.

Aún notándose los esfuerzos, proporcionalmente extraordinarios ante su naturaleza y recursos disponibles, del Banco Agrícola, por impulsar la mejora de regadíos y factores incidentes en la producción local de estos rubros, el sector está sometido a una competencia feroz con las importaciones, de leche incluida.

Según informes, se estima que esta actividad produce, aproximadamente, entre 800 y 1,000 millones de litros de leche anuales, a veces 2.7 millones de litros diarios. También que genera cerca de RD$26 mil millones a “puerta de finca”, integrando a unos 48 mil productores.

Aunque viene en aumento, los números precitados sugieren una necesidad: fortalecer y, en cierto modo, apoyar en sólidos pilares esas operaciones, para mantenerlas e impulsarlas.

Dada la cantidad de personas que participan en el sector, es fuente de bienestar colectivo. Cuarenta y ocho mil productores significan 48 mil familias, y varios suplidores de bienes y servicios por cada uno, empleos... Es, entonces, un sector estratégico e importante.

Los esfuerzos que hacia el campo se realizan y otros que podrían agregarse demandan una visión macro y objetivos más ambiciosos, exportación y seguridad alimentaria. Políticas de protección a sus inversiones para que no caigan, como antaño, en situación lastimera y frustrante.

El Bagrícola anunció anteayer que financiará la tecnificación de los lecheros con una inversión de hasta US$30 millones, de los cuales $21 millones no serán reembolsables, es decir que los agricultores no tendrán que pagarlos.

Dicho apoyo va dirigido a pequeños productores, propietarios de hasta 100 tareas de tierra que, por demás, son miembros del Consejo Nacional de Leche (Conaleche).

Ojalá que estos financiamientos se puedan ampliar a la producción de forraje y pienso; para producir los alimentos de los vacunos y otros, financiando por zonas, especializando fincas que, ante circunstancias adversas —terremotos, sequías, incendios forestales, pandemias e inundaciones— puedan suplir a los agricultores que puedan resultar afectados.

Con algo se inicia y grano a grano, ¿llena la gallina el buche?