UN MOMENTO
Un vínculo mal comprendido
La alta tasa de divorcios es el reflejo de una comprensión débil del matrimonio. Se entra en él con expectativas irreales, centradas en la felicidad inmediata y no en el compromiso duradero. Se olvida que amar es también sostener, ceder, perdonar y reconstruir.
Más que un sentimiento, amar es una decisión, como repiten acertadamente los de Encuentro Católico de Novios.
Cuando llegan las tensiones normales de la convivencia, se interpretan como señales de fracaso, no como oportunidades de crecimiento.
Y agravan la situación la falta de formación emocional, la prisa y la cultura de lo desechable. Sin una comprensión clara de lo que implica unir dos vidas, el matrimonio se vuelve frágil.
Así, lo que debía ser un proyecto firme termina cediendo ante la primera tormenta, por no haber echado raíces fuertes.
Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.

