EDITORIAL
Ahorro y austeridad
Con los inquietantes vaticinios de que el precio del petróleo se mantendrá en tres dígitos por más tiempo, es inevitable que el país entre en un periodo de ahorro y austeridad.
Aunque el gobierno asegura que aplicará un plan de tres prioridades para amortiguar el efecto de las alzas petroleras, es menester que la ciudadanía aporte su cuota de sacrificio.
Porque al fin y al cabo, los reajustes obligatorios que tendrá que hacer el gobierno con los precios de combustibles, no puede la ciudadanía seguirlos consumiendo sin ninguna prudencia o control.
El gobierno ha salido al paso con un paquete de medidas que, a primera vista, intentan conciliar dos principios casi antagónicos: la contención del golpe social y la disciplina fiscal.
Congelar el Gas Licuado de Petróleo (GLP) es un acierto indudable, pues protege el bolsillo de las familias en lo más sensible, que es la cocción de los alimentos.
Asimismo, la decisión de aplicar un reajuste focalizado de apenas diez pesos por galón en las gasolinas y el gasoil, en lugar de trasladar la totalidad del incremento internacional, evita un descalabro inmediato en el transporte y la cadena productiva.
Mientras se destinan RD$ 1,000 millones para subsidiar fertilizantes —una medida necesaria para evitar que el alza de insumos encarezca los alimentos—, el grueso del ajuste recae sobre los consumidores finales de combustibles.
Si el gobierno presume de haber encontrado más de RD$ 10,000 millones en partidas no prioritarias y de contar con depósitos públicos que superan los RD$ 300,000 millones para amortiguar la crisis , está enviando el mensaje que su liquidez es holgada.
Entonces, por qué no se profundiza el subsidio para evitar por completo el reajuste en las gasolinas y el gasoil, en lugar de trasladar una parte del dolor a los ciudadanos que ya enfrentan una inflación acumulada?
El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes anunció el aumento de RD$10 al combustible, ocho días después de haber aumento RD$5. 20 de marzo 2026.

