Cuba: exterminio como escarmiento

El 9 de octubre de 1971, cinco jóvenes, pertenecientes al club deportivo y cultural Héctor J. Díaz, del barrio 27 de Febrero en Santo Domingo, regresaban de comprar velas para el funeral de un compañero cuando se toparon con la “Banda Colorá”, escuadrón de la muerte paramilitar de la dictadura balaguerista, que los asesinó y luego les castró los cuerpos. 

Ninguno de los cinco jóvenes superaba los 21 años y ninguno tenía militancia política. Eran solo jóvenes y andaban juntos, lo suficiente como para considerarlos peligrosos y masacrarlos como castigo ejemplar a dos situaciones (jóvenes y andaban juntos) consideradas “peligrosas” para el orden dominante de entonces.

Cuba vive hoy algo parecido a la suerte de aquellos jóvenes. El imperio actúa mediante castigos. Su política consiste, primero, en humillar a quienes no se someten a sus órdenes y, si no funciona, en exterminarlos. 

Así como el sionismo en Gaza, lo hace Estados Unidos contra Cuba y su pueblo. El objetivo es asesinar a un país por asfixia, apoderándose de él y de que nadie vuelva jamás a desobedecer el libreto oficial gringo en el continente. Ante la embestida neofascista y la complicidad del silencio, nos queda elevar la voz y los brazos solidarios.