SIN PAÑOS TIBIOS
Un aeropuerto que da vergüenza
“Aeropuerto Internacional de las Américas” (AILA). Su nombre lo dice todo: puerta de entrada al Nuevo Mundo. Según la Junta de Aviación Civil (JAC), en 2025 recibió 5,212,237 pasajeros. Si bien en tráfico es el segundo del país, en simbolismo es el primero, por ser el aeropuerto de la capital.
Para nadie es un secreto el vergonzoso estado de sus instalaciones, su deterioro, los temas de seguridad asociados a condiciones estructurales de la pista, vulnerabilidad de su sistema de luces (¡Cómo olvidar que un tal “Chiricui” supuestamente se robó los alambres en 2021!), el estado de sus baños, correas, aires acondicionados, plafones de techos, iluminación y un extensísimo etcétera.
Se podría haber pensado que tras la renovación del contrato con AERODOM, hecha por el gobierno en noviembre de 2023, los 30 años adicionales de concesión constituían garantía e incentivo suficiente para que la empresa cumpliera sus compromisos de reforma y modernización de las instalaciones existentes y construcción de nuevas. Nada más lejos de la realidad.
A pesar del simbólico primer picazo de agosto 2024, donde entre palazos de arena, chabacanas, risas y promesas, se anunció que la empresa realizaría una inversión de 250 millones para ampliar las instalaciones –las cuales estarían operativas en 2028–, lo que sí recibió el pueblo dominicano al mes siguiente fue un apagón más propio de una película de Hollywood, que de un aeropuerto administrado por una empresa francesa.
El apagón y su naturaleza técnica, el manejo mediático y el pago de la multa correspondiente, dan para otro artículo. Lo que queda claro es que, de agosto de 2024 a enero 2026, poco ha hecho la empresa.
Tan visiblemente poco, que en una actitud poco común del presidente, en razón de lo reservado y prudente que suele ser con el manejo de temas peliagudos, en un encuentro con líderes de opinión realizado la semana pasada señaló que estaría dispuesto a someter por ante tribunales internacionales a la empresa; obteniendo como respuesta de AERODOM la afirmación de que ellos van acorde al cronograma de trabajo establecido, y que la inversión final superará la contractualmente pautada.
El gobierno ha sido demasiado permisivo, benevolente y pasivo con una empresa que, con la calidad de sus instalaciones y servicios, denigra y humilla a cada visitante que entra o sale del país por el aeropuerto. Lo que está a la vista no necesita explicación.
Hace bien el presidente en exigir el cumplimiento del contrato y haría mejor si lo demanda en un tribunal competente. Au countraire, si la empresa ha honrado su multa y sus trabajos van de acuerdo al cronograma, que presente documentos que lo demuestren, pero que asuma que más que un negocio, para los dominicanos el AILA es la puerta de entrada a nuestro país, y, definitivamente, merecemos más de lo que estamos recibiendo.

