Pensando

Deserción escolar inadmisible

A la sazón del pasado Dia del Deporte, debemos enfrentar la deserción escolar, incompatible en una sociedad tan excluyente como la nuestra. 

En este tipo de contubernio, manifiesto que desborda los límites de la prudencia, los contratos amañados no resisten el más mínimo análisis técnico jurídico, y mucho menos, la ponderación y la aquerencia y/o ratificación de ninguna corte o tribunal del mundo, en virtud de que casi es un precepto de conciliación universal de que el menor no tiene capacidad ni discernimiento para decidir sobre su futuro. 

Nuestros esfuerzos siempre irán en esta dirección porque entendemos que la mano del Estado tiene que estar presente en la supervisión de la suerte laboral que juegan sus jóvenes prometedores y por demás, menores. 

En nuestro país la industria del beisbol ha sido entregada a este tipo de práctica. 

En materia de educación, somos y seremos opuestos a que menores y sus familias en la pobreza sean seducidos por las ofertas y promesas materiales, dejando a sus espaldas el pan insustituible de la educación. 

Alcemos la voz a los padres de que supervisen en todo momento la parte formativa de sus hijos, sobre todo a padres con escasos conocimientos académicos, que recurran a personas capacitadas que los orienten para que sus hijos siempre sean útiles a la sociedad cuando sus capacidades físicas no se lo permitan. 

Nuestro aporte a la nación y a cualquier gobierno que no prevea esta situación, es un deber en defensa del rescate de la educación en sus menores, materia prima para un mejor futuro de la sociedad.