UN MOMENTO

Aprender la bondad de Dios

De Dios nuestro Señor hemos aprendido lo que significa ser verdaderamente bondadosos. 

Él es el modelo supremo de amor y misericordia, y aunque nadie puede igualar su infinita generosidad, estamos llamados a reflejarla en nuestra vida diaria. La bondad humana encuentra su sentido más puro y profundo cuando nace del corazón de Dios y se traduce en gestos concretos. 

Cada acto de bien que realizamos es una pequeña participación en su bondad eterna. 

Así, cuando servimos o tendemos la mano al necesitado, hacemos presente el rostro de un Dios que no se cansa de amar y de perdonar. 

Ser bondadosos es, en definitiva, parecernos un poco más a Él. Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.

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