AGENDA SOCIAL

Dominicanos que triunfan

La comunidad dominicana en el exterior siempre ha sido sinónimo de trabajo arduo, perseverancia y un profundo amor por su tierra natal. A lo largo de décadas, los dominicanos han construido sus vidas en diferentes rincones del mundo, contribuyendo al desarrollo económico, social y cultural de las naciones que los han acogido. Esa comunidad se encuentra en un punto de inflexión donde esa presencia ya no se limita a la esfera laboral y empresarial, sino que se proyecta con fuerza en el liderazgo político, académico y cultural de los países donde residen.

El reconocimiento a Zoé Saldaña al recibir un premio Óscar a mejor actriz de reparto, el máximo honor que puede recibir un miembro del cine, es una muestra contundente de esa realidad. El ascenso de dominicanos a posiciones de poder en el extranjero no es casualidad, sino el resultado de generaciones que han trabajado para hacerse un espacio en sus comunidades y cuyo esfuerzo ya es palpable.

Casi 3 millones de dominicanos en el exterior, especialmente en Estados Unidos y España constituyen un activo esencial para el desarrollo en el territorio nacional y, a la vez, un colectivo que promueve nuestros valores y creencias en todas partes del mundo. Tenemos que contar con la fuerza de nuestros compatriotas que ocupan cargos electivos o desempeñan funciones clave en administraciones gubernamentales, y que a la vez son protagonistas en la formulación de políticas públicas.

En el ámbito económico, los dominicanos en el exterior constituyen un pilar fundamental a través de las remesas, pero también han establecido empresas, generado empleo y fomentado la innovación en diversos sectores. Este dinamismo económico también se traduce en una influencia creciente en la toma de decisiones, ya que el poder adquisitivo de la diáspora le confiere una voz que los gobiernos y el sector privado no pueden ignorar.

El arte y la cultura dominicana, por igual, han encontrado en el exterior una plataforma de proyección sin precedentes. Desde la música y la literatura hasta el cine y las artes plásticas, nuestros creadores han llevado la identidad dominicana a escenarios globales, ganando reconocimiento y redefiniendo la percepción de la República Dominicana en el mundo.

Sin embargo, junto con estos logros surge una preocupación latente: la desconexión de las nuevas generaciones de dominicanos nacidos en el exterior con sus raíces. A medida que se integran plenamente en sus países de residencia, hay quienes pierden el vínculo con la historia, la cultura y la identidad dominicana, lo que podría debilitar el legado que la diáspora ha construido con tanto esfuerzo. Es fundamental fortalecer programas de educación cultural, fomentar el aprendizaje del español y crear espacios de interacción que permitan que las nuevas generaciones mantengan viva su conexión con la República Dominicana.

Presenciamos un momento de ascenso que no debe verse como una culminación, sino como el inicio de una nueva etapa. Es imperativo que la comunidad dominicana en el exterior continúe organizándose, fortaleciéndose y asegurando que su creciente influencia se traduzca en mejoras tangibles tanto en los países de acogida como en la propia República Dominicana. La participación política, el apoyo a emprendedores, la inversión en educación y la colaboración entre sectores deben ser pilares de esta evolución.

La generación que hoy comienza a destacar en puestos de liderazgo tiene la responsabilidad de abrir el camino a quienes vendrán después. Lo que estamos presenciando no es solo un punto de inflexión, sino el inicio de una era donde los dominicanos en el exterior dejarán de ser una comunidad de inmigrantes para convertirse en actores determinantes en la construcción de sociedades más inclusivas, diversas y prósperas.