UNA REFLEXIÓN
Estado moderno
El estado moderno surgió en Europa entre los siglos XIV y XV, cuando los reyes aprovecharon la crisis del feudalismo para retomar su poder. Este proceso trajo varias consecuencias, ente ellas el nacimiento del nacionalismo, la creación de los estados liberales, la formación de las monarquías parlamentarias así como de la burocracia y la diplomacia, la estatalización del ejército, el uso de nuevos sistemas económicos como el mercantilismo y luego la fisiocracia y el capitalismo. La concepción actual es que los estados se vayan renovando de acuerdo a las circunstancias con el fin de garantizar la mejoría de los servicios públicos y la adaptación a los nuevos tiempos. Países en eterna vía de desarrollo como la República Dominicana tienen un compromiso mayor de realizar un proceso de reforma y modernización, serio y profundo, especialmente en el Poder Ejecutivo por ser el órgano más amplio del estado, además de ser el ejecutor de las normas legales. Los conceptos antes citados son muchas veces asimilados como sinónimos por lo que es importante precisar que las reformas están ligadas a los cambios en el marco jurídico que se efectúa en una institución, y la modernización va de la mano con la implementación de nueva tecnología y equipos para organizar mejor una entidad y dinamizar su funcionamiento. Como todo en la vida, hay que tener cuidado como los cambios se utilizan, pues el área tributaria ha sido la que más ha avanzado en la reforma y modernización logrando mayores recaudaciones pero con un aumento desmedido en los impuestos razón por la que en vez de beneficiar al pueblo dominicano lo ha perjudicado, fruto de la mala distribución de los recursos, haciendo que el sacrifico fiscal del país permita que unos pocos se sirvan con la cuchara grande; tal y como planteó el político, jurista y pensador argentino Juan Bautista Alberdi acerca de la función del estado, “el gobierno no ha sido creado para hacerse rico, sino para ser el guardián y centinela de los derechos del hombre”. La aspiración de cada país es llegar a ser un estado moderno que garantice a sus habitantes los servicios básicos, que a la vez cuente con un grado de institucionalización pública que sea vigilante del sector privado, en donde los impuestos que se cobran sean devueltos a la colectividad utilizándose políticas que mejoren la calidad de vida, que impulse la investigación científica y que brinde los medios necesarios para que los avances tecnológicos mundiales formen parte de los sectores productivos nacionales para impulsar la eficiencia y por ende la competitividad.

