EDITORIAL
¡Ya basta de maltratar animales!
La salvaje matanza de cerdos en Nagua no solo ha estremecido la conciencia nacional: es el grito que no podemos callar ni un minuto más.
Por primera vez, las autoridades actuaron con la rapidez y contundencia que estos crímenes siempre exigieron.
Los responsables están detenidos. Serán juzgados.
La impunidad, al fin, retrocede. ¿Y eso qué significa? Que sí se puede. Que cuando hay voluntad, la justicia llega.
Pero no nos engañemos: este avance es fruto de la presión ciudadana.
La Federación Dominicana por los Derechos de los Animales (FEDDA) lleva tres años empujando, pero la verdadera fuerza ha sido la indignación colectiva que ya no se queda en un "qué horror" para luego mirar al lado.
Hoy denunciamos, grabamos, salimos a la calle, llenamos las redes. Porque ya no toleramos más sangre inocente.
Sin embargo, todo esto choca contra una realidad vergonzosa: nuestra Ley 248-12 se quedó corta.
Fue un paso, sí. Pero frente a la crueldad que vemos una y otra vez, es un papel mojado.
Necesitamos una ley con dientes, con sanciones reales, con procesos ágiles. ¡Urge modificarla!
Por eso el siguiente paso es llevar esta causa al Congreso Nacional.
Exigimos que el maltrato animal sea tratado con la gravedad que merece. No es un capricho: es el reflejo legal de un país que ha despertado.
Y no hemos llegado hasta aquí por casualidad. El Pacto por los Animales, firmado en mayo de 2024 en el Listín Diario, trazó el camino. Articuló voluntades. Convirtió el dolor en acción.
Hoy, cada caso de maltrato es un grito colectivo. Y ese grito dice: ¡YA BASTA! No permitiremos que criaturas nobles sigan sufriendo. No toleraremos un solo agresor impune.

