EDITORIAL
Aprovechar mejor el agua
El informe divulgado el domingo por Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) revela una persistente carencia de agua potable en la mayoría de los hogares dominicanos.
Solo el 17 por ciento de los hogares recibe agua seis o siete días a la semana, principalmente en la zona urbana, mientras ocho por ciento cuenta con agua una sola vez a la semana.
La falta de acceso a agua por cañerías es más crítica en las zonas rurales, lo que según el organismo afecta la calidad de vida de la niñez que tiene que dedicar una parte de su tiempo a procurarla fuera de sus casas.
El estudio, dado a conocer el Día Mundial del Agua, se apoya en los resultados de la Encuesta ENHOGAR 2024, que arrojó que persisten las carencias de este líquido esencial para vivir.
Nadie discute que en los últimos tiempos ha habido un esfuerzo gubernamental para mejorar la calidad del servicio de agua en el país, pero estamos muy lejos de contar con acceso seguro, permanente y fiable para millones de dominicanos.
"Garantizar el acceso seguro y continuo al agua potable no solo es una necesidad básica, sino una condición esencial para la salud, la educación y la igualdad de oportunidades de la niñez”, apunta con buen juicio Unicef.
Por fortuna, República Dominicana cuenta aun con fuentes de agua bien distribuidas en el territorio, pero que no se están cuidando ni aprovechando plenamente.
Impulsar pequeños acueductos en zonas rurales para abastecer las comunidades significaría un salto en la calidad de vida y en el cuidado de la salud.
Hay experiencias aisladas de mucho éxito, que debían tomarse como piloto para expandir ese recurso para el bienestar de la gente.
Esos proyectos serían duraderos siempre que se comprometa a los beneficiarios a cuidar y reforestar las cuencas y nacimientos de manantiales, para que no merme su cantidad ni se contamine su calidad.
Ampliar las inversiones para proporcionar agua potable a la población, es una política pública necesaria y urgente que se torna impostergable.

