Época dorada de Santiago: las galas del Centro de Recreo

En 1894, Santiago de los Caballeros contaba con diversas instituciones que se preocupaban por aportar al arte, la cultura, la educación y la salud de sus habitantes: el Ateneo Amantes de la Luz y la Sociedad Cultural Alianza Cibaeña. Pero la ciudad carecía de un local donde pudiesen reunirse sus ciudadanos y donde los visitantes o viajeros de paso pudieran recrearse. También hacía falta un salón de fiestas acorde a la prestancia de las familias más importantes de la ciudad. El 16 de agosto de ese año se marcó la fundación del Centro de Recreo, cuya instalación definitiva el 19 de ese mismo mes, en un local entre las calles San Sebastián y Rosas (hoy 30 de Marzo y 16 de Agosto, respectivamente). Así consta en el folleto “Apuntes para la historia de Santiago” del destacado munícipe Pedro María Hungría, fundador del Archivo Histórico de Santiago. La publicación se realizó en 1946, para el quincuagésimo segundo aniversario del Centro. En 1901, se construyó un nuevo edificio en la ubicación actual de la calle Benito Monción (antigua Los Portales), que ocupaban desde 1896. El 5 de agosto de 1930 se inauguró la edificación actual, con un gran baile, por iniciativa de Anselmo Copello. Los grandes bailes se constituyeron en las principales actividades del Centro de Recreo. Tanto a finales del siglo XIX como a principios del XX, cualquier ocasión feliz, histórica o cultural era festejada con bailes: carnavales, aguinaldos, visitas ilustres, fechas patrias concitaban las mejores galas de jóvenes y adultos. Las veladas incluían recitales de piano, poesía y otras artes, para deleite de los asistentes. Visitas ilustres, fiestas, devenir histórico Las instalaciones del Centro de Recreo se honraron con las visitas de ilustres personajes históricos, como la de José Martí el 15 de febrero de 1895 y la de Eugenio María de Hostos en 1900. Otras menos “ilustres” pero igual de trascendentes, fueron las que protagonizaron el dictador Rafael Leonidas Trujillo y su hijo Ramfis, durante la dictadura del primero. Ambos fueron homenajeados con sendos bailes en su honor. Ocasiones que la sociedad santiaguense del siglo antepasado y pasado celebró danzando, fueron la apertura del Ferrocarril Dominicano en 1897, con tres fiestas. Otro baile fue ofrecido el 12 de diciembre de 1915 por la inauguración de los servicios de agua y luz en la ciudad. Las noches de música en el prestigioso local eran propicias para las presentaciones en sociedad de las jóvenes señoritas hijas de los miembros de este club.

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