La eternidad existente en la literatura
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En homenaje a la fecha, toca escribir un mes dedicado a la literatura por el recuerdo de escritos que marcaron nuestra vida. De la mano de ilustres pensadores como Miguel de Cervantes, William Shakespeare nos lleva a pensar que las letras son eternas, viven en un nexo de nuestra mente que se conecta con el universo psicológico de otros.
Las plumas alzadas en Rubén Darío, Bosch, Pedro Mir y numerosos maestros de las historias. Escribir es vivir en la piel de cada idea; amo las palabras, es como si las correctas corrieran de los dedos para estar en un escrito.
Por el mundo que conocimos con Gabriel García Márquez o las poesías que nos hacen desvelar, no importa el paso del tiempo cuando los libros siguen llenando almas, traspasan las épocas porque despiertan emociones genuinas. Un maestro de redacción que se vio obligado a enseñarme a escribir crónicas en cuatro meses (complicado el trabajo) me dijo que los escritos necesitan color; en el momento no lo entendí, ahora creo que veo la idea.
Dar color es llenar de vida, plasmar sueños y esperanzas, narrar personajes sólidos al punto de que los lectores de la obra vean por detrás de cada letra la esencia del pensamiento autor.
Solo queda felicitar a los que disfrutan de un libro que te enamore y a los que manejan las letras para crear literatura atemporal.

