Un encuentro con Cirilo

Iba rumbo al comedor cuando me abordó una compañera del Instituto Politécnico Loyola y me dijo: “debe usted escribir la historia de éxito lograda por uno de los miembros del equipo de mantenimiento de la Institución”. El nombre del protagonista era Cirilo Guillén Correa, un hombre con una humildad que le brota de la mirada. La verdad, seguí con mi vida. En ocasiones detenerme para afrontar los retos del otro me cuesta. No solo escribo, también coordino una emisora de radio y doy clases en la universidad. Pero, soy malo cerrando el corazón y disfruto mucho aprender de los esfuerzos de los demás. Con esa sombrilla pregunté a los miembros del equipo de mantenimiento unos días después: -¿Quién es Cirilo y qué había logrado para merecer ser relatado”.

Una mano tan tímida como mi cara enrojecida se levantó y dijo: “soy yo, ¡culminé la universidad!”.

Sus compañeros le dijeron:

-Deja de cortar esa yerba ve a lavarte y sube a la emisora para hablar con ese periodista que desea relatar tus logros.

Cirilo, luego de muchos años, había vencido sus estudios universitarios y se había convertido en licenciado en contabilidad. Cuando la vida le decía que era imposible que alguien como él lléguese a esa meta, se obsesionó para alcanzarla. Las personas persistentes, muchas veces terminan cumpliendo sus sueños.

Le pregunto que si pudiera volver el tiempo atrás con respecto a sus estudios y me responde que se acuerda de él mismo, saliendo de un lugar sumamente pobre donde vivió toda su infancia y juventud para irse a la provincia de San Cristóbal. Quería estudiar algo, cambiar las reglas del juego de una vida que le ofrecía solo la posibilidad de llegar hasta la línea que traza la pobreza para las personas de bajos recursos.

También se acuerda que nadie le contrataba y vio a un señor abriendo una zapata y le dijo: “oiga, yo puedo ayudarle en esa tarea por poco dinero”. Así consiguió un oficio que le permitía los ingresos para vivir en una ciudad e intentar estudiar.

Luego con el apoyo de personas de buen corazón se lanzó a navegar en la universidad. Cirilo, muerto de cansancio luego de una fuerte jornada laboral, iba al aula y sus amigos y algunos profesores le decían: “esto no es para ti, no lo vas a lograr”. Él no se detenía en escuchar esas voces, y solía apoyarse en el aliento de otros compañeros que le cubrían unos minutos de labor para que pudiera salir antes y llegar a tiempo a sus clases. Y siguió las palabras de otros compañeros que le decían: “con tu fuerza de voluntad, sí vas a poder culminar”.

Me gusta la forma de ser de Cirilo. Culminó su universidad y sigue con la misma humildad trabajando en el equipo de mantenimiento. Sólo interrumpió su labor unos minutos para contar su historia por la radio y relatarme su esfuerzo. Posee una sonrisa de algo grande que las palabras no pueden describir. Sé que en algún momento podrá trabajar de contable. Es una persona que cumple sus metas. 

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