El tema
El proceso de escribir requiere tiempo, cuando se trata de un artículo como este, estamos hablando de horas, minutos y segundos, depende mucho de cuán desarrollado tengas el tema en tu mente.
A veces son días, a veces te bloqueas semanas, meses…hay quien ha dejado de escribir por no encontrar un tema o por encontrar el mismo tema cada vez que se sienta a escribir.
A veces de una vez encuentras nuevecito un tema, a veces nunca sucede, nunca encuentras un tema nuevo.
Hay quien sencillamente dejó de buscar un tema o dejó de escribir.
Digamos que la vida, tu vida toma su tiempo en encontrar el curso de tus días y tus noches como escritor y que logras emparentar tus sueños, tu voluntad con tu tiempo, con tu cotidianidad, con tu urgencia, con tu... tema, que encuentras un maldito tema.
También debes saber que a cada rato la cagas, es muy probable que eso ya lo sepas, le pasa a todo ser vivo. La vaina es que siempre hay que arrancar de nuevo, aún cuando ya hayas superado ese proceso existencial de horas, días, meses o años sin tema, cuando finalmente lo encuentras escribes una mierda, un toyo, un disparate y debas hacer precisamente aquello que más detestas: borrar todo y arrancar de nuevo.
Yo quería escribir y comencé a escribir sin tener tema, puro darle p’allá, en poesía se me da muy bien y hasta he desarrollado una forma muy personal de hacerlo, pero esto no es un poema, así que tomo aire, pongo la greca, me tomo un café y pienso en un tema, luego volveré y lo escribiré. Cuando la vida depende de una taza de café es porque todo va bien. ¿Serás por eso que en los velorios se bebe café, para que uno perciba que todo va bien?
Los nombres, de eso quería escribir, de los nombres, de cómo los nombres marcan a quienes los llevan, los llenan o los padecen, pero ya conseguí un tema, el tema, así que eso de los nombres y cómo nos marcan queda para otro domingo.

