Edición Especial: Innovación Académica
Promesa de esperanza: formación técnica superior en RD
- Las carreras técnicas, por su corta duración y enfoque práctico, permiten a los estudiantes insertarse más rápidamente en el mercado laboral.
El objetivo de las universidades y del gobierno es responder a las necesidades del aparato productivo del país en cuanto a las competencias de mayor demanda.
Desde los entornos rurales hasta los polos urbanos, las nuevas demandas en los sectores clave de la vida moderna y el contexto económico local, han estampado su rúbrica en una promesa de esperanza para los jóvenes dominicanos: el impulso de la formación técnico superior.
Estos programas se han constituido en una estrategia formativa, tanto para las universidades como para las empresas y el propio gobierno. Su objetivo: responder a las necesidades del aparato productivo del país en cuanto a las competencias de mayor demanda que, combinado con el auge de nuevas tecnologías, la inteligencia artificial y la ciberseguridad, han dado origen a nuevas ocupaciones técnicas.
Hoy, este tipo de formación ya no es exclusivo de instituciones de capacitación técnica. Las universidades también están actualizando sus ofertas curriculares para integrar carreras técnicas dentro de sus planes de estudio.
Este giro ha cobrado un papel protagónico en la agenda nacional, impulsada en un enfoque sostenido por el presidente Luis Abinader, quien ha afirmado que su gestión impulsa “una verdadera revolución en la formación técnica”.
Esa revolución se concreta con el aumento de los centros del Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA), del Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (INFOTEP), y el respaldo del Instituto Técnico Superior Comunitario (ITSC) y el programa 14-24, la iniciativa más reciente del Gabinete Político Social que busca capacitar técnicamente a jóvenes en condiciones de vulnerabilidad.
El sector privado también ha asumido su rol. Diversas empresas instaladas en parques industriales han abierto las puertas a sus colaboradores para que accedan a certificaciones técnicas en áreas claves, con la meta de elevar la productividad y dinamizar las economías locales.
Asimismo, este enfoque favorece la innovación y el emprendimiento en sectores que requieren actualización constante para mantenerse vigentes y competitivas a nivel nacional e internacional.
Importancia de la inversión
Las carreras técnicas, por su corta duración y enfoque práctico, permiten a los estudiantes insertarse más rápidamente en el mercado laboral. Esto favorece una recuperación más ágil de la inversión educativa, lo que representa una ventaja significativa en términos de retorno. Además, estas formaciones fomentan el emprendimiento, generando nuevas oportunidades de empleo y promoviendo el desarrollo de iniciativas propias.
Para Rafael Santos Badía, director general de INFOTEP, en ocasión de su conferencia titulada “El papel central de la Formación Técnico Profesional para las economías de la Región Caribe”, dictada en el marco del 30 aniversario del Consejo de Educación y Formación Técnica y Profesional de Barbados, la formación técnico profesional es clave para la competitividad de la región, el 78 % de los egresados se insertan en el mercado laboral en los primeros seis meses tras finalizar su capacitación.
También, recordó la urgencia de modernizar la infraestructura, actualizar los programas y adoptar carreras 4.0 y 5.0 que preparen a los jóvenes en inteligencia artificial, ciberseguridad, robótica y automatización.
“Fortalecer el capital humano, actualizar las habilidades laborales y reducir la brecha digital son pilares indispensables para construir una sociedad más justa, inclusiva y democrática”, expresó Santos Badía, durante su participación en el V Congreso de la Confederación Sindical de las Américas (CSA), celebrado el pasado mes de mayo.
Ampliación y brechas
La oferta técnica en el país cubre un amplio abanico de áreas:
En Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), se imparten formaciones en ciberseguridad, desarrollo de aplicaciones móviles, inteligencia artificial, computación en la nube, infraestructura y redes, robótica y mecatrónica.
En el ámbito de la salud, se incluyen programas de enfermería, laboratorio, atención a emergencias, tecnologías de imágenes médicas y manufactura de dispositivos médicos.
En el campo de la administración, la formación abarca la gestión de MiPymes, contabilidad, impuestos, logística y mercadeo.
Dentro de las ciencias sociales, se ofrecen opciones en comunicación social, educación y administración escolar.
El sector de turismo cuenta con capacitaciones en artes culinarias, manejo de alimentos y bebidas, asistencia turística y hotelería.
En agroindustria, se abarcan la producción agrícola e industrial, así como la incorporación de energías renovables.
En el área audiovisual, los programas incluyen diseño gráfico, fotografía, animación, producción de video y multimedia.
También se comprenden técnicas industriales como electricidad, mecánica, refrigeración, manufactura y confección industrial, entre otros.
No obstante, aún existen brechas significativas: apenas el 3 % de la matrícula de educación superior del país corresponde a técnicos, frente a un 17 % de América Latina y más del 20 % a nivel global.

