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Precisión sobre la zona económica exclusiva (ZEE)

La seguridad jurídica comienza por la claridad de los tratados, cómo se interpretan, se enseñan y se aplican en la práctica.

En ese espíritu, considero oportuno compartir con los lectores —y con las autoridades competentes— una observación técnica del profesor argentino Luis Musolino, especialista de larga data y prestigio en seguridad y protección marítima, que merece ser ponderada en los foros institucionales correspondientes.

La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) ha sido, desde su entrada en vigor en 1984, la columna vertebral del orden jurídico marítimo internacional. Gracias a ella, los Estados ribereños y la industria marítima han podido desarrollarse dentro de un marco de reglas estables y previsibles.

Como cuerpo normativo complejo, no está exenta de interpretaciones que pueden alejarse de la intención técnica de sus redactores. Un ejemplo de ello es la anchura máxima posible de la zona económica exclusiva (ZEE). El artículo 55 de la CONVEMAR establece que es un área “situada más allá del mar territorial— se extiende 12 millas, náuticas medidas de las líneas de base de la costa-— y adyacente a este”. Es decir que el mar territorial no forma parte de la ZEE. El artículo 57 señala que la ZEE “no se extenderá más allá de 200 millas marinas contadas desde las líneas de base” desde las cuales se mide el mar territorial.

Ambos textos son jurídicamente correctos. No obstante, su lectura aislada y su difusión simplificada han llevado a que se haya instalado la idea equivocada de que la ZEE tiene una anchura de 200 millas desde la línea de base.

La ZEE comienza donde termina el mar territorial y se extiende hasta las 200 millas desde la línea de base, lo que implica una anchura máxima de 188 millas marinas.

La ZEE comienza donde termina el mar territorial y se extiende hasta las 200 millas desde la línea de base, lo que implica una anchura máxima de 188 millas marinas.EXTERNA

La ZEE comienza donde termina el mar territorial y se extiende hasta las 200 millas desde la línea de base, lo que implica una anchura máxima de 188 millas marinas.

No es un detalle semántico. Basta con buscar en Internet o consultar materiales educativos para comprobar que la mayoría de las explicaciones —incluidos gráficos ampliamente difundidos— muestran la ZEE como una franja continua de 200 millas desde la costa.

Incluso encuestas informales entre personal marítimo revelan que la mayoría maneja esa cifra como “anchura” de la ZEE. Se trata de un caso en el que la repetición termina imponiéndose sobre la precisión técnica.

Esta confusión no es inocua. La delimitación exacta de espacios marítimos incide en la planificación de patrullajes, en la determinación de competencias operativas, en la cooperación internacional contra el narcotráfico y la pesca ilegal, y en los acuerdos bilaterales o regionales de control marítimo.

Cuando los conceptos básicos se vuelven difusos, el riesgo de vacíos de responsabilidad o de superposición de jurisdicciones aumenta.

Por esa razón, el profesor Musolino propone, de manera respetuosa y constructiva, que la Organización Marítima Internacional (OMI) emita una circular aclaratoria sobre la correcta interpretación conjunta de los artículos 55 y 57 de la CONVEMAR, dejando puntualizado que la ZEE se extiende desde el límite exterior del mar territorial hasta el máximo de 200 millas desde la línea de base, es decir, con una anchura máxima de 188 millas marinas.

Esta propuesta apunta a fortalecer su correcta comprensión operativa, especialmente en los ámbitos de formación, doctrina y cooperación técnica internacional.

En un mundo donde la seguridad marítima es cada vez más estratégica —para el comercio, la protección ambiental y la lucha contra el crimen transnacional—, la precisión conceptual es una forma concreta de fortalecer la gobernanza del mar.

Comparto este planteamiento como canal de un aporte académico que recomendamos debe remitirse formalmente a las autoridades nacionales e internacionales competentes, para su ponderación institucional.

La buena doctrina también se construye cuando se tiene la humildad de revisar, aclarar y perfeccionar lo que damos por sentado.

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