la vida en el ciberespacio
IA, datos y recursos humanos
Durante años, el Departamento de Recursos Humanos fue visto en las organizaciones como un área de apoyo: nómina, reclutamiento, clima laboral. Importante, sí. Estratégico, no siempre. Esto ha cambiado. Pero Recursos Humanos aún no se ha dado cuenta.
En un reciente taller de Transformación Digital pregunté: ¿cuál es el gran problema de la transformación digital en tu empresa? Las respuestas fueron previsibles: cultura, alta gerencia, burocracia. Hasta que escuché esta palabra: data. La persona que la propuso lo dijo con claridad: sin datos estructurados, normalizados, sin gobernanza de datos, no hay transformación digital real. Los datos son la materia prima de los sistemas y, por tanto, de las decisiones.
Pero hay una capa más profunda que casi nadie está mirando: la IA no solo está cambiando cómo trabajan las empresas; cambia qué significa trabajar. Descompone los puestos en tareas, automatiza algunas, redefine otras y crea nuevas. En ese proceso, los perfiles de puestos tal como los conocemos, definidos y bendecidos por Recursos Humanos, dejan de tener sentido. Cuando una máquina ejecuta parte de tus funciones (y a veces mejor) cambia el valor de tu rol. Y si cambia el valor del rol, debe cambiar el perfil.
Entonces hice una segunda pregunta: ¿quién de Recursos Humanos está aquí? No había nadie.
Ninguna de las empresas participantes consideró necesario que su área de Recursos Humanos estuviera en una discusión sobre transformación digital. Y ahí está el problema, porque esto no es un tema de sistemas: es un tema de personas. Recursos Humanos debería estar liderando esta conversación, y no lo está. Sigue reclutando con descripciones de puestos de un mundo que desaparece, evaluando funciones en transformación y diseñando estructuras como si la tecnología fuera un apoyo y no un actor central.
La IA obliga a rediseñar los roles desde su base: qué tareas seguirán en manos humanas, cuáles se delegan a sistemas y cuáles emergen como nuevas capacidades críticas. Estamos frente a una redefinición del trabajo, que no puede hacerse sin datos. Si los datos son la materia prima de los sistemas, también deben ser la base para rediseñar el talento. Si las organizaciones no lo están viendo así, quedan en un limbo peligroso: implementan IA, pero mantienen estructuras humanas incompatibles con ella. Entonces, Recursos Humanos tiene que decidir: o se involucra… o se vuelve irrelevante.

