Enfoque Internacional

Una alianza entre EE.UU. y la India para la era de la IA

La inteligencia artificial pasó de Silicon Valley al centro de la política y de la economía del mundo. Se ha convertido en el principal campo de competencia estratégica del siglo XXI; influye en todo (desde los sistemas de armamento hasta los descubrimientos científicos) y está generando una reestructuración radical del mercado laboral. El país (o la alianza) que lleve el desarrollo y la adopción de la IA a una mayor escala tendrá una posición geopolítica dominante.

En este sentido, ninguna relación bilateral es tan trascendente como la que reúne a Estados Unidos con la India. Tras un episodio de tensión el año pasado (cuando los aranceles y otros desaires generaron malestar en las dirigencias políticas de ambos países), en febrero de este año Estados Unidos y la India anunciaron un acuerdo de comercio bilateral interino. Los dos países tienen ahora una gran oportunidad para ampliar la cooperación en IA, pero deben pasar de la retórica de valores compartidos a la construcción de una infraestructura compartida. Juntos pueden definir los estándares, las cadenas de suministro y los protocolos de seguridad de la era de la IA antes de que lo hagan sus adversarios.

La tecnología es un viejo tejido conectivo de la relación entre Estados Unidos y la India, aunque la naturaleza del vínculo ha cambiado con el tiempo. Por ejemplo, en 2008 un acuerdo sobre el uso civil de la energía nuclear resolvió muchas de las restricciones al comercio de tecnologías avanzadas con la India que estaban vigentes desde las pruebas nucleares indias de 1998 y la posterior imposición de sanciones liderada por Estados Unidos. Más tarde, la Iniciativa sobre Tecnología Crítica y Emergente (2022), que se suma a iniciativas paralelas sobre innovación en defensa, minerales críticos, espacio, armonización de controles a las exportaciones en el área de la computación cuántica, semiconductores e IA, transformó la relación de cara a una nueva era y se convirtió en el núcleo de la arquitectura bilateral de seguridad compartida.

La segunda presidencia de Trump profundizó la misma lógica, a través de la iniciativa TRUST (por la sigla en inglés de «transformación de la relación mediante la tecnología estratégica») anunciada en febrero de 2025. No es un mero gesto diplomático, sino el pilar de los elementos internacionales del Plan de Acción para la IA que delinea la política nacional de IA de la Casa Blanca. Lo que comenzó hace casi veinte años como un pacto nuclear especializado maduró y se convirtió en una asociación global integral basada en la tecnología.

Estados Unidos sabe que para ganar la carrera mundial de la adopción de la IA, la diplomacia relacionada debe ser un instrumento central de su política de gobierno. En este contexto, la India no es un socio menor, sino un multiplicador estratégico. Aunque Estados Unidos mantiene una ventaja decisiva en modelos de frontera y computación de alta gama, China demostró que cuenta con una capacidad innegable para la innovación. En respuesta, Estados Unidos necesita el talento y los volúmenes de datos que solo la India puede ofrecer.

La India no es solo un mercado gigantesco. También tiene conjuntos de datos tomados de una población de casi 1500 millones de personas, lo que la convierte en un escenario vital para probar la IA en entornos reales (desde la agricultura rural hasta la sanidad urbana). Además, la India cuenta con una reserva de talento en IA cuyo tamaño previsto para 2027 supera los 1,25 millones de personas, lo que le permite aportar la fuerza intelectual y el capital humano necesarios para mantener un ciclo de innovación acelerado.

La industria estadounidense ya está apostando por ese potencial. Google, Microsoft y Amazon han comprometido miles de millones de dólares en inversiones para la construcción de centros de IA en la India. El objetivo es claro: que la tecnología diseñada en Estados Unidos se convierta en columna vertebral de la mayor economía del sur global. Si el futuro del mundo digital se construye sobre infraestructuras de Estados Unidos y la India, el mundo conservará la seguridad y la apertura. Si se construye sobre el stack tecnológico exclusivo del régimen chino, el orden global se fracturará.

Pero potencial no es lo mismo que capacidad. A pesar del enorme tamaño de la reserva india de talento, todavía hay que hacer mucho más para emparejar las destrezas con las tareas propias de la IA. Cerrar esta brecha debe ser un imperativo para los Estados Unidos. Integrar el talento indio en ecosistemas liderados por Estados Unidos es el único modo de que las empresas estadounidenses mantengan su ventaja contra un competidor que ve la tecnología como una herramienta de control estatal en vez de un medio para el empoderamiento individual.

Para convertir este empuje bilateral en el área de la IA en ventaja estratégica permanente, los dos países deben prestar atención a cuatro prioridades. En primer lugar, desarrollar aplicaciones conjuntas de IA que ayuden a crear un cortafuegos contra el dominio digital de potencias malintencionadas. Vincular el floreciente ecosistema indio de startups con las herramientas tecnológicas y el capital disponibles en Estados Unidos puede generar soluciones compartidas para una variedad de desafíos globales.

En segundo lugar, los dos países pueden cooperar en la construcción de infraestructuras y cadenas de suministro resilientes. Esto debe abarcar no solo los minerales críticos y los semiconductores, sino también los cables submarinos, las redes de telecomunicaciones abiertas y los centros de datos.

En tercer lugar, la India y Estados Unidos deben colaborar en la creación de un ecosistema de talento integrado y altamente cualificado. Esto tal vez implique resolver cuestiones políticas delicadas, en un contexto de aumento de la xenofobia en Estados Unidos y muchos otros países.

Por último, para hacer posible todo lo anterior, la India y Estados Unidos deben extender la armonización de estándares tecnológicos, normas de propiedad intelectual y políticas de ciberseguridad. Convertir los valores compartidos en agendas comunes es el único modo de reducir las fricciones bilaterales y acelerar la cooperación.

La profundización de la cooperación bilateral en IA y otras cuestiones de seguridad es necesaria, pero no inevitable. Es posible que en muchos ámbitos haya coincidencia de prioridades estratégicas pero con distintos énfasis. Aun así, no hay que subestimar la importancia de que Estados Unidos y la India cooperen en materia de IA. Combinando la innovación estadounidense con la escala india, los dos países no serán meros participantes en la era de la IA, sino los que la definan.

Ylli Bajraktari, ex jefe de gabinete del asesor de Seguridad Nacional de los Estados Unidos y ex director ejecutivo de la Comisión de Seguridad Nacional de los Estados Unidos sobre Inteligencia Artificial, es director ejecutivo del Special Competitive Studies Project.

Dhruva Jaishankar es director ejecutivo de la Observer Research Foundation America.

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