UN MOMENTO

Mayo, flores de ternura y vida

Al comenzar mayo, mes de María y de las madres, la mirada creyente se llena de flores y de gratitud. La Iglesia contempla a María como la flor más pura, la que ofreció al mundo el fruto bendito de su vientre, y en ella descubre el reflejo vivo de todas las madres. 

Ellas son flores que, en medio de las estaciones de la vida, destilan el buen olor de la ternura, del sacrificio y del amor que no se agota. 

Como en Nazaret, donde todo floreció en lo sencillo, también hoy nuestras madres hacen fecunda la vida cotidiana.

Que este mes nos enseñe a cuidarlas, honrarlas y reconocer en su entrega un signo concreto del amor de Dios. Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.

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