El Fiasco cultural de una Feria Regional
Pocos recuerdan que siendo JOAQUÍN BALAGUER secretario de Estado de Educación, Bellas Artes y Culto en 1951, a propuesta del librero evangélico JULIO POSTIGO, se celebró en el Parque Colón la primera Feria Nacional del Libro y que, suspendida esta por los acontecimientos que siguieron a la muerte de Rafael L. Trujillo, siendo presidente de la República, BALAGUER la restableció en 1973.
LEONEL FERNÁNDEZ a partir del 1998 le da un nuevo impulso convirtiéndola en Feria Internacional del Libro ampliando los espacios culturales e internacionales de la misma que la convirtieron en un modelo en la región sólo superada por la Feria de Guadalajara - aunque carecemos de la tradición literaria de Colombia o Argentina -, este empujón alcanzó sus mejores momentos en los años 2004/2012. El periodo previo no presenta mayores logros.
DANILO MEDINA en el 2012/2020 continuó la tradición de la feria en la Plaza de la Cultura, aunque sin el brillo de los años previos y, esa monotonía se mantuvo, debilitando incluso la participación de las gentes en los primeros años del presidente LUIS ABINADER, 2020-2024. Es en la feria del 2025, luego de un traspiés por cambio de lugar de celebración, que recupera al menos la cantidad de visitantes en el 2025, año en que se “estimó” que asistieron unas 705,000 personas. Pero el evento nunca ha recuperado su calidad, importancia y brillo, ni el libro su lugar.
El Libro en las ferias ha venido quedando rezagado sepultado por las actividades, las artísticas, culinarias y de otros entretenimientos, sobre todo, sus espacios han sido ocupados por pabellones mastodónticos de los ministerios y entidades públicas que sin exponer una sola obra literaria se gastan decenas de millones de pesos en un espacio que debían tener los escritores, porque, editoras, todavía no tenemos, lo que abundaba y quedan algunas, son impresoras.
Como otros he dejado de asistir. Esta semana, sin embargo, estando en el Hotel Matum para poner en circulación la décima edición de La Leyenda de los hombres rana me embargó la nostalgia y, para que me matara la tristeza, visité la Feria Regional del Cibao, que fue entre burla a los santiagueros y una vergüenza para la región: Allí no había libros, de ninguna naturaleza. Tampoco había gente visitando el recinto ferial, conté cinco empleados públicos entre miembros del ejército, policías, seguridad, empleados del Ministerio de Cultura y empleados del Ayuntamiento descansando debajo de los árboles, por cada visitante adulto.
Visité las “editoriales nacionales” y extranjeras con sus anaqueles vacíos y seguí a los stands provinciales ejemplos brillantes de la ineptitud provincial: El coste de tener gobernadores ignorantes.
El Cibao, como región, ha producido más escritores que la capital y, no debe caberle dudas al lector que los principales escritores nacionales todavía vivos, provienen de esa zona, los contemporáneos y los clásicos, también.
Visité el stand de La Vega y no vi una obra de JUAN BOSCH O FRANK MOYA PONS, menos sus colecciones, en el de Santiago, no vi una de JOAQUIN BALAGUER, EUGENIO DESCHAMPS, TOMÁS HERNÁNDEZ FRANCO o MANUEL DEL CABRAL. Pero no vi en Moca a JULIO JAIME JULIA O BRUNO ROSARIO CANDELIER, ni en Samaná a EMILIO RODRÍGUEZ DEMORIZI.
Veamos como un ejemplo el caso de mi provincia, Puerto Plata exhibía fotos de JUAN LOCKWARD, RAFAEL SOLANO, EDUARDO BRITO y JUAN LLIBRE. Ojalá hubiesen incluido la publicación de las canciones de los dos primeros, como poemario, que son decenas y todas clásicos nacionales e internacionales.
Podrían haber colocado los escritos o libros de literatos históricos como EMILIO PRUD¨Homme, ALONSO RODRÍGUEZ DEMORIZI, GERMÁN EMILIO ORNES, JAIME LOCKWARD, GEORGE LOCKWARD, ALFONSO LOCKWARD, AUGUSTO PUIG, CARLOS FINKE, VIRGINIA E. ORTEA. RUFINO MARTINEZ, GREGORIO LUPERON O ULISES HEUREAUX, JOSE CASTELLANOS o algunos contemporáneos fallecidos como RAFAEL BRUGAL Paiewonsky.
Aún hoy Puerto Plata tiene en el escenario nacional algunos de los autores más importantes y no vi una obra de ninguno de ellos como CARMEN IMBERT BRUGAL O PABLO CLASE: No me estoy quejando porque no estuvieran algunas de mis obras pues había dos, la versión de 1993 de Por los caminos de su piel, primera obra dominicana puesta en circulación en La Casa de América en Madrid y Puerto Plata, letras música y colores de 1995, de las 47 más recientes, ninguna. Pero el colmo fue que tampoco había obras de los autores que viven en la ciudad. Vi una de JUAN VENTURA – quien tiene más de 20 - y otra de OMAR MESSON, no vi de NAN CHEVALIER ni de los demás.
¿Había necesidad de esta pobreza extrema y vergonzosa de mala presentación? No, porque los autores nacidos en Puerto Plata guardan la costumbre de remitir sus obras a una de las sociedades culturales más viejas de la República, RENOVACIÓN – fundada en 1928 - y bastaba con tomarlas prestadas para exhibición, si no querían o desconocían a los autores para pedirlas para presentación.
¿Para qué se construyen comprando – o alquilando – instalaciones carísimas y se llevan centenares de guaguas de estudiantes pobres a una “Feria” en que ni siquiera se pueden ver los libros de los que les hablan en clases? Hasta sólo ver, físicamente los libros sería ganancia.
En esta Administración lo que no se cotiza en dinero y en licitaciones arregladas, no es útil, no se hace.
Para mostrar los libros clásicos de nuestra literatura, no hace falta dinero pues el Ministerio de Educación gastó miles de millones y los tiene todos impresos en almacenes: Bastaría distribuirlos en la feria o incluso, ponerlos a disposición del público en versiones digitales porque no tienen derechos de autor. Pero allí de esta colección no había uno solo.
Los libros mejor encuadernados, importantes para profesores y alumnos, pero más raros, la mayoría los tiene editados la Sociedad Dominicana de Bibliófilos: Se pudo pedir una copia para exhibirlos y qué decir de Efemérides Patria, órgano que también dispone de muchos.
Es una pena que esta vergüenza, fruto de la ignorancia e incompetencia de los funcionarios de los ministerios de Educación y de Cultura ocurriera en la Ciudad de los Treinta Caballeros que tiene algunas de las sociedades culturales más antiguas y prestigiosas del país como El Ateneo Amantes de la Luz, fundada en 1874 – cuya biblioteca tiene más de 20 mil títulos o la Alianza Cibaeña, fundada en 1884 por Eugenio Deschamps.
La Feria Regional del Cibao fue una actividad innecesariamente ofensiva a la cultura regional, de una pobreza olímpica por el injustificado sectarismo de los funcionarios.
Y, hablando de cultura, JAIME TOMÁS, quien también es puertoplateño me comentó que quizás se buscaba orientar la “feria” del libro hacia la cultura, pero es que tampoco vi un cuadro de JAIME COLSON (Puerto Plata 1901) o Alberto Ulloa, ni de Yorgi Morel de Santiago, Guillo Pérez, Hugo Mata, Antonio Guadalupe, de Moca, ni de Candido Bidó de Bonao, entre otros.
¿Para qué sirve la Feria Regional si no promueve el conocimiento de los valores locales, en particular la producción literaria y, no estaría mal incluir la música y la pintura?
¿Puede realizarse, acaso en BANI una Feria sin Héctor Incháustegui Cabral, Francisco Gregorio Billini, Rafael Herrera o Miguel Franjul?

