MIRANDO POR EL RETROVISOR
El arte de gobernar: entre lo simple y lo complejo
Por lo menos con respecto a República Dominicana, esa expresión tan elocuente de que “una cosa es con guitarra y otra con violín”, quizás nos lleve a pensar que gobernar un país es una tarea ciclópea.
Con males irresolutos arrastrados por décadas, acompañados de tantas desilusiones y frustraciones sociales, la respuesta más lógica sería “sí”.
Casi siempre, cuando inicia una nueva gestión de gobierno, anhelamos ver que por fin un presidente de la República “se case con la gloria” y haga suyas expresiones como “refundar la nación”, “institucionalizar el país”, “ejecutar las reformas estructurales”, “rigor con la aplicación de las leyes y el orden” y “poner el oído en el corazón del pueblo”, entre otras frases esperanzadoras.
Contrario a esas pretensiones, al poco tiempo, surgen las locuciones decepcionantes: “más de lo mismo”, “me arrepiento de ese voto”, “me decepcionó”, “terminó actuando igual que todos” y “gobernó para un grupito”, además de otras que faltaría espacio aquí para citarlas.
Sobre el arte de gobernar, me llamaron la atención el pasado viernes dos noticias internacionales sobre estrategias, al parecer simples, pero sin la necesidad de invertir cuantiosos recursos, para enfrentar males que por tanto tiempo agobian a los ciudadanos.
Una es que niños y niñas en Gaza han vuelto a sonreír gracias a la zooterapia, una estrategia terapéutica pensada para ayudarles a afrontar mejor los traumas de la guerra y los problemas cotidianos.
Una nota de la agencia de noticias AFP describe cómo niñas ríen cuando unos pájaros se les posan en la cabeza y en el brazo; un niño se siente protegido al tumbarse sobre un perro y, otro chico, en silla de ruedas por las secuelas de los bombardeos en Gaza, irradia felicidad al acariciar a un conejo.
El contacto con los animales y jugar con ellos permite absorber las energías negativas y superar sus miedos, explicó el responsable del proyecto, Rachid Anbar, quien sostiene que al mismo tiempo fomentan una cultura de respeto y compasión por los animales.
Sima Alami, responsable del programa Adolescentes y Jóvenes del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), advirtió que en Gaza existe una gran urgencia en materia de salud mental con un 96% de niños y niñas que tienen la sensación de que la muerte es inminente, reflejando la intensidad del miedo y del trauma que sienten en el día a día.
Niñas de Gaza sonríen al interactuar con unos pájaros se les posan en la cabeza y en el brazo.
Imagínense cuál sería la actitud siendo adultos de tantos niños y niñas que crecerían con dolor y odio acumulados por los rigores de la guerra en su territorio. Menores de edad que han perdido a padres, hermanos y otros familiares en bombardeos con misiles, drones y aviones.
La otra nota periodística relata que en Francia usan peluches con niños de preescolar para prevenir los abusos sexuales, tomando en cuenta denuncias de hechos ocurridos en actividades fuera de los planteles.
Sentados en bancos y esterillas, niños en París observan atentamente a una osita de peluche que regaña a un patito que acaba de levantarle la falda con su ala.
Lucie Langlais Vignon, una actriz de 41 años, da voz a los personajes en una obra de unos 30 minutos titulada "Pas touche minouche" (No toques al gatito). Con peluches que personifican animales se procura transmitir a los niños la noción del consentimiento.
Una comisión independiente llamada Civiise ha revelado que unos 160,000 niños y niñas son víctimas de violaciones o agresiones sexuales cada año en Francia, en su inmensa mayoría por hombres, muchos familiares cercanos.
Cuántas violaciones sexuales se evitarían en nuestro país, con una estrategia que parece simple, pero que, según Vignon, enseña a los niños y niñas el superpoder de decir “no” y a atreverse a denunciar cualquier intento de agresión sexual.
En el país tenemos ejemplos de programas y estrategias similares, con una baja inversión, con resultados positivos. Uno de ellos es “Mamá Canguro”, aplicado en hospitales por las autoridades de Salud Pública y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) para mitigar muertes de bebés prematuros y con bajo peso.
El objetivo es que el bebé esté en contacto con la piel de la madre o algún otro familiar, como lo hace el canguro, porque se ha comprobado que aporta a la salud física y bienestar psicoemocional del neonato.
Cuando era primera dama de la República, Margarita Cedeño, lanzó también un innovador programa titulado “Bebé, piénsalo bien” para prevenir los embarazos en adolescentes.
Mediante una metodología vivencial, similar a la usada en Francia con los peluches, se entregaba a estudiantes de entre 13 y 17 años muñecos simuladores de bebé, a los que debían dar todos los cuidados de un recién nacido. El propósito era que esas adolescentes asimilaran la enorme responsabilidad que conlleva estar en una situación real de ese tipo. Lamentablemente, el programa se abandonó por las críticas que recibió, pero estrategias similares podrían ejecutarse con resultados positivos.
Por cierto, otras dos noticias internacionales también llamaron mi atención el pasado viernes, pero en sentido opuesto a las citadas al principio de este artículo.
Una es que el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció la decisión de retomar los pelotones de fusilamiento para aplicar las penas de muerte en casos federales, lo que ya incluye la electrocución y el gas letal.
En el arte de gobernar, no se entiende el beneficio de retomar un método de ejecución judicial tan violento que había quedado como un triste recuerdo del pasado. Debe ser una experiencia muy traumática para familiares recibir el cadáver de un fusilado, independientemente de la atrocidad del crimen cometido, del cual muchas veces sus parientes estuvieron muy ajenos.
La otra información, aunque del ámbito privado, influye en el sector oficial. Google informó que invertirá 40,000 millones de dólares en Anthropic, 10,000 millones de inmediato. Se trata de una empresa del sector de la Inteligencia Artificial (IA) que invierte sumas millonarias en infraestructura informática para liderar el desarrollo de esta tecnología.
Esas cuantiosas inversiones en IA, ocurren en medio de una supervisión deficiente de los gobiernos sobre sus efectos negativos.
Ya en diferentes estados de EE.UU. se han presentado demandas contra desarrolladores de chatbots de IA, por contribuir a los problemas de salud mental de niños, niñas y adolescentes.
Familias demandantes han argumentado que esos chatbots están diseñados para provocar adicciones, pensamientos e ideas suicidas y facilitar conversaciones sexuales explícitas con menores de edad. Ya hay casos comprobados, incluso con sentencias en contra de esos gigantes tecnológicos.
Anthropic ya admitió también, a principios de este mes, que decidió no lanzar al público su modelo de IA más reciente “Mythos”, debido a los riesgos potenciales para la ciberseguridad, ya que podría convertirse en una herramienta muy valiosa para los hackers.
Se trata de inversiones millonarias con resultados negativos para una niñez cada día más vulnerable y expuesta, no esas mínimas con animales y peluches para generar bienestar a menores de edad traumados o bajo otros riesgos.
El reciente caso de Deivy Carlos Abreu Quezada, el chofer de un camión recolector de basura en Santiago asesinado luego de una frenética persecución por una turba de motoconchistas, debería servir para movernos como país entre lo simple y complejo a la hora de diseñar políticas públicas para enfrentar males sociales ancestrales, como los ejemplos de Gaza y Francia.
Caos en el tránsito, criminalidad y violencia exacerbadas, embarazos en adolescentes, crisis de los servicios públicos, deserción escolar, adicciones y consumo de drogas, ameritan estrategias innovadoras y audaces para enfrentarlos.
Pero siempre con la mira puesta especialmente en los ciudadanos del futuro: niños y niñas que podrían marcar un cambio del derrotero que observamos actualmente, expuesto ahora con tanta crueldad y sin ningún rubor en las redes sociales.
¿Recuerdan la experiencia de las pistas de Go-Kart? El mayor deleite y risas de los niños y niñas eran principalmente cuando chocaban con el vehículo de otro conductor.
¿Cuántos niños que crecieron con esa experiencia del manejo veloz y temerario fijada en su psiquis, ahora siendo adultos la aplican en calles, avenidas y carreteras del país?
Creo que la realidad hoy fuera distinta si en cambio hubieran recibido educación vial en las aulas, para enseñarles a manejarse con respeto y apego a las normas de tránsito.
Lao Tse, considerado uno de los filósofos más relevantes de la civilización china y quien reflexionó sobre las técnicas del buen gobierno, dijo que “Grandes actos se componen de pequeñas obras”. Y el jurista y humanista inglés John Selden (1584-1654) planteó que “Los que más efectivamente gobiernan, menos ruido hacen”.
A veces, aunque los gobernantes disfruten tanto la parafernalia y la rimbombancia del poder, conviene más el equilibro en el arte de gobernar, poniendo atención tanto a lo simple como a lo complejo.

