SIN PAÑOS TIBIOS
Jet Set: un año de impunidad
Aun año exacto de la tragedia del Jet Set, la sociedad dominicana espera justicia. El diccionario de la RAE define impunidad como “cualidad de impune”, esto es, “que queda sin castigo”; y, en los hechos, no sólo no hay castigo, tampoco hay responsabilidad, resarcimiento, o excusas. Un año después, la sociedad sigue sin justicia, sin respuestas, sin disculpas, sin verdad.
Hoy toca recordar, más que la catástrofe, a sus víctimas, a las 236 personas que murieron; pero también a los 174 huérfanos y 180 heridos; a los padres que perdieron hijos; a los hermanos que perdieron hermanos… a todas las familias rotas. Un día como hoy, la sociedad dominicana sintió una conmoción de la cual aún no ha podido recuperarse.
No hay que cerrar los ojos para recordar las escenas de llanto y dolor; de impotencia, rabia y frustración; de resignación, apatía y derrota; porque tras la tragedia, con el paso de los días se fueron confirmando las hipótesis que en aquel momento –con tanta sangre inocente derramada– lucían descabelladas, pero que la realidad ha validado; aquellas que afirmaban que nada pasaría, que todo quedaría encubierto; que el poder se impondría y que no habría justicia.
Hoy, un año después, parece que será así. Un año después, el caso ni siquiera está en juicio de fondo, es decir, que todavía no ha echado a andar la rueda procesal de las instancias, jurisdicciones, incidentes, tecnicismos, peritajes, reenvíos, dilaciones, apelaciones, casaciones y recursos constitucionales. Al ritmo de nuestra justicia, ¡quién sabe cuándo tendremos una sentencia con autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada!
La sociedad quiere justicia no para hacer vendetta, sino para hacer catarsis; no busca desquite, busca redención. No hay justicia penal ni sanción económica suficiente para devolver la vida a 236 víctimas mortales, pero, aun así, la sociedad exige, demanda, espera y merece un resarcimiento moral condenatorio.
En buen derecho, la dimensión de la tragedia no encontrará equivalente compensatorio con ninguna sanción, mucho menos con la pírrica pena correspondiente al tipo penal imputado.
El problema de fondo es que, al margen de la ley y los procesos, la sociedad intuye que el caso Jet Set constituye la quintaesencia de la impunidad, desigualdad, inequidad, injusticia e impunidad que nos carcome. Porque este caso muestra cuál es la situación de la justicia en este país, y nos recuerda que no todos somos iguales ante la ley; que quien tiene dinero y poder no cae preso; y que el debido proceso se aplica a cualquiera, menos a las víctimas y sus familiares.
Bajo el techo del Jet Set quedaron aplastados cientos de personas inocentes, pero también quedó sepultada la verdad y la dignidad de todo un país, y la sociedad no sólo merece justicia, también merece la verdad… al menos eso.

