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La deuda de Balaguer con Peña

En el 1990 la balanza de pagos del país terminó con un déficit de $507 millones de dólares, las reservas internacionales netas del Banco central negativas en $546 millones de dólares, y las brutas con una liquidez de solo dos semanas de importaciones, y con atrasos de pagos externos por valor de $1,479 millones de dólares, con una deuda externa equivalente a 62% del PIB y una tasa de cambio del peso con el dólar que se había disparado de 2.85 en el 1986 a 11.35 a finales del 1990, cuatro veces su valor en solo 4 años.

En dicho año el PIB real decreció en 5.4% y la inflación se elevó a 80%. Este desastre económico obligó a Balaguer a entrar en un acuerdo de amplias reformas estructurales con el FMI, pese a su antipatía con dicho organismo, en enero del 1991.

La acumulación de todas estos valores externos negativos se debían a los efectos de varios años de excesos de gastos domésticos fiscales, financiados con atrasos en pagos y pérdidas de reservas externas, así como la aplicación de medidas restrictivas de congelamiento y control sobre los precios macros, tasas de interés, tasa de cambio, precios de bienes públicos y energéticos que provocaron escasez, desahorro real y carencia de recursos privados para la inversión. Esta situación trajo como consecuencia el no pago de la factura petrolera, paralizando Venezuela los envíos de petróleo al país.

En el verano de ese año se iniciaba un nuevo cuatrienio de gobierno del Dr. Balaguer, y el país se encontraba prácticamente paralizado, enfrentando serias restricciones en el consumo de combustibles, donde se observaban diariamente largas filas de vehículos en las estaciones de expendios de combustibles, buscando desesperadamente sus conductores un poco del preciado bien energético en sus diferentes derivados, para poder realizar sus labores.

En ese otoño se realizaba la reunión en Caracas, previa a la Asamblea Anual del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, de los Gobernadores de bancos centrales de esta región y de España, asistidos de los directores ejecutivos de las instituciones de Bretton Woods. Por ese motivo me desplazaba a esa reunión en representación del FMI, pues por ausencia, sustituía como director alterno, al profesor Alexandre Kafka nuestro director ejecutivo. En tránsito en Santo Domingo, me encontré en el avión con el Dr. José Francisco Peña Gómez, quien también se desplazaba hacia Caracas. Este encuentro nos permitió conversar sobre la crítica situación económica del país. En el periodo 1984-1986 había ejercido la posición de Director de la Oficina Nacional de Planificación y Subsecretario Técnico de la Presidencia cuando por instrucciones del Gobernador del Banco Central, Lic. Bernardo Vega, fui destinado a prestar servicio en el gobierno central, para brindarle asistencia técnica en las negociaciones con el FMI, para la concertación de un Acuerdo Stand By con dicha institución, después de los fatídicos acontecimientos de Abril del 1984. Fue en dicho periodo cuando tuve la oportunidad de trabajar junto al Dr. Pena Gómez, quien era el Síndico de la Capital, y requería conseguir recursos de cooperación técnica y donaciones de gobiernos europeos para poder desarrollar sus trabajos de inversiones, debido a la carencia de recursos en pesos en ese Cabildo por las escasas transferencias provenientes del gobierno central.

Entrando en materia, el Dr. Pena Gómez me informó que iba a Caracas por un pedido del Dr. Balaguer, para que le ayudara a lograr que el presidente Carlos Andrés Pérez le reanudara la venta de productos petroleros al país, los cuales se habían detenido por falta de pagos. El Presidente venezolano, quien había participado en Agosto en el acto de investidura de Balaguer para su nuevo periodo de gobierno, había sido el responsable de paralizar el envío de petróleo al país. ¿Qué había producido en ese jefe de Estado este cambio de actitud de la benevolencia a la exigencia? Por el intercambio de palabras entre ambos dignatarios, acontecido en la pequeña sala del Congreso Nacional, a raíz del impedimento a la elección del candidato reformista a la presidencia del Senado por los partidos de oposición? De todas formas, después de mucho insistir, el Dr. Peña Gómez logró de su amigo, el Presidente venezolano, la apertura de nuevo del flujo de petróleo de ese país al nuestro, con el compromiso de que su pago sería a través del BLADEX en cartas de crédito a vencimientos. Este enorme favor que le evitó a Balaguer una crisis de tal gravedad que ponía en peligro la permanencia de su presidencia, nunca le fue pagado por Balaguer a Peña, ni en aquel momento en que por el tranque electoral del 1994, merecía de un mejor tratamiento en pago a la gratitud del poder retenido.

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