Ideando
Sobre marcas blancas
La mejor manera que tienen las marcas tradicionales de competir con las marcas blancas es a través de estrategias que establezcan diferenciación con ellas; desarrollando iniciativas que le agreguen valor; que le ayuden a fidelizar con sus clientes creando vínculos emocionales con los mismos.
Construir marcas fuertes debería ser la aspiración de toda empresa que aspire ganarse un espacio, no en los anaqueles de los canales, sino en la mente de la gente.
A esto se deben sumar todos los esfuerzos que procuren identificar bien los empaques en puntos de venta, colores y servicios que ayuden a destacar la marca, campañas que lleguen de manera masiva a los consumidores y se fijen en su mente, dinamizar las promociones que más convengan, posicionar y valorizar la marca en el mercado con acciones que le prestigien.
Esto así, porque muchas marcas blancas que tienen presencia en el punto de venta, también luchan por ganarse espacios de preferencia con productos de calidad.
El gigante Walmart, el más grande en ventas en Norteamérica, con más de 10,500 tiendas a nivel mundial, tiene en su catálogo productos que van desde congelados hasta artículos del hogar, los cuales compiten en calidad con marcas tradicionales y muchas veces a un costo más bajo..
Cuando los supermercados se dieron cuenta del protagonismo que le daba el canal en la cadena de comercialización de los productos, se idearon el mecanismo de que un tercero le fabrique productos con marcas propias o privadas, las cuales muchas veces llevan el nombre del establecimiento que las exhibe o cualquier otro nombre registrado para sí.
No es un fenómeno nuevo. Los textos señalan que su origen se remonta al siglo XlX. En nuestro país, según algunos expertos, esta práctica tiene aproximadamente entre 20 y 30 años y empezó con productos como arroz, habichuelas, cloros, detergentes, etc.
Este boom ha sido provocado por el precio, la competencia y los cambios en los hábitos de consumo de los dominicanos. Su auge es innegable y sus ventas son muy significativas.
Con variables que les sirven de motivación porque cuesta menos la distribución de los productos y no tienen necesidad de publicitarse. Al ser dueños del canal, llevan ventajas competitivas importantes.
Este fenómeno de marketing constituye un reto para las marcas tradicionales porque las obliga a tener que afianzar su reputación y a fidelizar de manera vigorosa su relación con su target; las fuerza a hacerse marcas poderosas que ningún establecimiento puede darse el lujo de no tenerlas como parte de sus catálogos.
Aunque siempre hay un mercado sensible al factor precio y ese aspecto decide su compra, existen categorías de productos donde el precio no siempre es factor decisivo y allí impera el poder de las marcas para decidir preferencias.

