SIN PAÑOS TIBIOS
Tiempos de cambio y grandeza
El presidente arrancó el año temprano. Tan pronto como el lunes 05 se despachó con el decreto 1-26, que anunciaba cambios en la Consultoría Jurídica y presagiaba lo que diría el día después: que los cambios continuarían a lo largo de la semana.
Aunque parecía que Haina (¡por fin!) había arrancado a moler, con decretos que supusieron rotaciones en importantes instituciones, la molienda se paró el jueves y la percepción de atasco se sintió tanto, que el ministro Paliza salió al frente a decir que “vendrán otros cambios más” en los días por venir; algo que, a seis días del presidente anunciar que vendría tormenta, aún no cae el aguacero que todos desean ver.
Lo correcto sería que todos los funcionarios hicieran como Paliza, que públicamente puso su cargo a disposición del presidente, pues elegantemente permite que este pueda reconfigurar el gobierno a su conveniencia, sin que ningún rumor infundado le contamine el decreto o le reste impacto a la noticia; pero también, le brinda la posibilidad de que simbólicamente ratifique en sus cargos a quienes entienda que pueden seguir acompañándole en su labor de gobierno.
Al cierre de este artículo, el Consejo de Gobierno realizado ayer domingo no había concluido, pero ese debió ser el escenario propicio para realizar gestos, confirmaciones y nuevas designaciones.
Lo cierto es que el tren del cambio gubernamental se quedó varado en la estación del jueves 8 y cinco días después todo sigue en su punto. Los rumores señalan como origen del atasco, las fuertes desavenencias a nivel de la configuración final de la DGII, y de cómo a través de este proceso se gestó el último match para lograr el control total del ministro de Hacienda sobre la maquinaria recaudadora, vs. quienes desde el partido aún recelan que un (eficiente) funcionario del gobierno pasado les trace pauta a quienes buscaron los votos en el 20.
El momento país exige humildad, pero también grandeza. Las rencillas personales o las quisquillas de cualquier naturaleza deben de ser aparcadas. Tan desafortunado son los comentarios públicos sobre supuestas acciones y retaliaciones, como también lo es pretender que en este tiempo político post SENASA que vive el gobierno, intentar desempolvar carpetas guardadas sea prudente; no por aquello de promover impunidades o “chanceos”, sino porque, así como en La Palabra hay un tiempo para todo bajo el sol, en política hay timing… y el timing lo es todo.
El presidente necesita soluciones, no problemas; apoyo, no estorbos. Quienes tengan problemas los pueden resolver más adelante hasta en un duelo de espadas que deseen, pero el sentido de grandeza les obliga a deponer las armas, bajar la guardia y luchar hombro con hombro para lograr que la gestión del presidente remonte vuelo más alto… o evitar que se caiga.
Para pelear por decretos, hablar de represalias o acciones legales, habrá tiempo más adelante. Lo que toca ahora es apoyar al presidente… y trabajar.

