Gustavo Olivo Peña ha anunciado su retiro como periodista activo, tras una trayectoria luminosa de más de cuatro décadas de ejercicio profesional. Esta noticia no deja de preocuparnos. Se retira un periodista comprometido hasta la médula con su país, con las ideas progresistas y con una cierta manera de practicar el oficio de mediador entre los hechos y la ciudadanía. Para los tiempos que corren, en los que el neoliberalismo ha alcanzado su momento más violento y en los que la comunicación social viene sufriendo un vertiginoso deterioro moral, figuras como la de Gustavo serán extrañadas.

La reciedumbre ética de Gustavo es de referencia. A través de los años y en los diferentes medios por los que transitó, sus posturas y acciones periodísticas eran virtudes que marcaban la diferencia en un escenario cada vez más pobre en el plano de las ideas y muchas veces silencioso al decirle al poder y a los poderosos sus verdades. 

Nos une a Gustavo una amistad aprendida y heredada de Bacho. 

Hoy, queremos reiterar nuestra viva emoción y sincera admiración hacia un periodista luchador, un hombre de letras y un patriota sensible, desde su pluma, ante las injusticias y los pendientes de nuestro pueblo. 

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