Enfoque
Buenas noticias y grandes cambios
Mientras la oposición arrecia sus ataques al Gobierno, hablando de crisis económica, el hundimiento del país, caos administrativo, narcotráfico, datos falsos y una cantaleta de disparates, el presidente Luis Abinader se reúne con las empresas tecnológicas más grande del mundo, en California, Estados Unidos.
¿Su objetivo? Atraer a esas empresas para que inviertan en República Dominicana produciendo microprocesador para la inteligencia artificial y otros usos en un amplia gama de productos de alta tecnología. El país ofrece un atractivo sin igual para el desarrollo de estas nuevas tecnologías, con menores costos de producción y una posición geográfica estratégica.
Son empresas que se han endeudado demasiado apostando por el futuro de la IA y tienen que buscar alternativas de aumentar sus beneficios reduciendo sus costos.
De lograr su objetivo, el Presidente anotaría su mejor gol en sus cinco años de administración, porque esas inversiones le darán un empuje milagroso a la economía. Además, muy pronto comenzará la explotación de las tierras raras, que contienen elementos fundamentales para las empresas tecnológicas.
Las tierras raras son cruciales para la tecnología moderna, ya que son usadas en la fabricación de una amplia gama de dispositivos como teléfonos inteligentes, turbinas eólicas, vehículos eléctricos, equipos médicos y sistemas de defensa. Su importancia radica en sus propiedades magnéticas, eléctricas y ópticas, que los hacen insustituibles en aplicaciones de alta tecnología.
Las tierras raras obligaron al presidente Donald Trump a negociar con China un desmonte de los aranceles para tener acceso a esta importante materia prima, donde el gigante asiático posee la mayor reserva del mundo.
Sin en dos o tres años logramos que estos dos objetivos se concreten, el país logrará alcanzar un crecimiento económico sobre el 6% anual, con un aumento entre el 20 y 30% del ingreso per cápita y una reducción significativa de la pobreza.
Todo ello, sin desmedro de la gran inversión extranjera en zonas francas, turismo y minería, que este año podría llegar a los US$4.8 mil millones de dólares, que, junto a los ingresos por turismo, remesas y unas exportaciones récord hasta septiembre, podrían generar unos US$45 mil millones en divisas.

