EDITORIAL
La nueva Procuraduría Antidrogas
La crisis en Haití y la profunda expansión del narcotráfico -tanto a gran escala como al menudeo- constituyen hoy las dos amenazas más graves contra la seguridad nacional de nuestro país.
Estos flagelos no solo ponen en riesgo el marco legal migratorio y las estructuras establecidas para prevenir y sancionar el consumo de estupefacientes, sino que también desdibujan los contornos de nuestra soberanía.
La violación sistemática de nuestras fronteras por parte de migrantes haitianos indocumentados, facilitada por redes de tráfico organizado, es solo una cara del problema.
La otra -aún más corrosiva- es el poder de los cárteles y sicarios del narcotráfico, que no solo burlan los controles estatales, sino que corroen los pilares de la autoridad: desde las instituciones militares y judiciales hasta el Congreso y los mismos partidos que sostienen el sistema democrático.
En este contexto, la creación de la Procuraduría Especializada contra el Tráfico Ilícito de Drogas Narcóticas representa un paso decisivo.
Se trata de una iniciativa oportuna y necesaria, impulsada por la procuradora general Yeni Berenice Reynoso, en momentos en que el crimen organizado acumula fuerzas para resistir incluso las embestidas del gobierno de los Estados Unidos.
Con esta nueva dependencia, el Ministerio Público busca profundizar una estrategia integral contra el narcotráfico, desmantelando las estructuras criminales, incautando sus bienes ilícitos y evitando que sigan financiando actividades delictivas.
Pese a que en los últimos años, el país ha logrado récords en decomisos, incautaciones y extradiciones, en colaboración con naciones aliadas como Estados Unidos, Países Bajos, Italia y España, la poderosa amenaza de los carteles sigue viva.
Confiamos en que, con el mismo ímpetu y valentía que han caracterizado su lucha contra la corrupción, la procuradora Reynoso logre que esta flamante unidad apriete el pulso contra el macro y microtráfico de drogas, dos flagelos que siguen dañando el tejido moral y los cimientos de nuestra institucionalidad.

