ENTRE TÚ Y YO

¿Quién protege a la clase media?

El costo de mantenerse a flote

Ser clase media en la República Dominicana ya no significa vivir con holgura, sino hacer malabares para llegar a fin de mes. Un termómetro claro es la tarjeta de crédito: la deuda de los hogares en este producto pasó de unos RD$55,300 millones en 2019 a RD$122,142 millones en junio de 2025. Es decir, más del doble en seis años. Entre 2019 y 2025, mientras los precios aumentaron más de un 40 %, el salario promedio del sector formal apenas creció un 25 %. Esa brecha explica por qué el crédito sustituyó al ingreso como medio de vida.

Ingresos que no alcanzan, precios que suben

La canasta familiar promedio refleja la pérdida de poder adquisitivo: de RD$33,826 en febrero de 2019 a RD$47,375 en agosto de 2025. Ese salto —más de RD$13,000 por mes— se siente en el supermercado, el transporte, la escuela y los servicios. Aunque la inflación interanual se moderó en 2025 (3.76 % en septiembre), el arrastre de los últimos años dejó precios altos y bolsillos más delgados.

La luz que pesa en el bolsillo

Desde 2021 rige una “tarifa de transición” con ajustes trimestrales que acercan los cargos a la tarifa de referencia y desmontan subsidios. Para los usuarios residenciales, los cuadros tarifarios han ido actualizándose con resoluciones sucesivas de la SIE, lo que ha empujado la factura eléctrica en miles de hogares. El problema no es solo de precio, sino también de previsibilidad. Cuando la tarifa sube por escalones, la planificación familiar se vuelve incierta.

Tiempo perdido, dinero perdido

El tránsito se tragó horas de vida y litros de combustible. Cada día, el atasco es una metáfora del país: mucho esfuerzo, poco avance. Según el Intrant, la congestión le cuesta al país unos US$180 millones al año, y la siniestralidad vial representó alrededor del 2.2 % del PIB en 2023. Para una familia de clase media eso se traduce en más gasto en gasolina, mantenimiento y seguros, además del estrés acumulado que afecta la salud y la productividad.

La pinza que aprieta: crédito + servicios + canasta

Cuando la compra de la semana se paga a cuotas, la luz llega con aumentos y el taponamiento roba tiempo y dinero, la clase media queda atrapada en una pinza. Por un lado, suben los gastos fijos; por otro, los ingresos no crecen al mismo ritmo. Entre 2019 y 2023 el salario promedio avanzó menos que la canasta, ampliando la brecha entre lo que se gana y lo que cuesta vivir. De ahí el crecimiento de la deuda plástica y la sensación de “trabajar más para disfrutar menos”.

Una pregunta que no debe callar

Los subsidios suelen focalizarse en los más pobres y los incentivos en los más grandes, mientras la clase media sostiene el fisco y el consumo sin red de protección. Protegerla no es un gesto político: es una política pública inteligente.

Entre tú y yo: cuidar a la clase media es cuidar el corazón de la nación, la columna que sostiene al Estado y la esperanza de movilidad de millones. Cuando la clase media se encoge, el país entero pierde equilibrio.

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