UN MOMENTO

Custodiemos el alma jurídica de la nación

La Constitución es la expresión suprema del pacto social que nos une como pueblo. 

En ella se recogen los principios, valores y derechos que sustentan nuestra convivencia. Sin embargo, su eficacia depende de algo esencial: que sea cumplida por todos, desde el ciudadano común hasta los más altos funcionarios del Estado. 

Los llamados a hacerla cumplir deben ser los primeros en dar ejemplo de respeto y fidelidad a sus mandatos. 

Ninguna autoridad está por encima de la ley, y cuando eso se olvida, la sociedad entera se resiente. Cuidar la Constitución es defender la justicia y la libertad, y es garantía de que el poder sirva al bien común y no a intereses particulares. 

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.