SIN PAÑOS TIBIOS

Llueve sobre mojado

El problema no es la lluvia que cae sobre la tierra saturada, décadas de indiferencia y olvido estatal, incrementos de precipitaciones extraordinarias e imprevisibles, etc. El problema real es la actitud de nuestros gobernantes frente a la problemática, y su tendencia a priorizar el anuncio sobre la ejecución, la reactividad sobre la proactividad y la mitigación frente a la previsión.

Desde las lluvias fatídicas de aquel 04 de noviembre de 2022, hasta hoy, han transcurrido dos años y (casi) diez meses; y, desde el 18 de noviembre de 2023, un año y (casi) diez meses. Un levantamiento de informaciones sobre estos hechos, da cuenta que el gobierno correlaciona las lluvias con impactos negativos cuantificables en términos monetarios (las de 2023, se redondearon en RD$8,000 millones); y que reconoce que la solución real (Sistema de Drenaje Pluvial y Sanitario en el Gran Santo Domingo [GSD]) deberá construirse “entre ocho y 12 años” (LA Semanal, 27-11-2023); y que, como correctamente señaló el presidente Abinader, deberá ser “aprobado por toda la sociedad y el liderazgo político”.

La pregunta es: en los años trascurridos (casi tres) desde ese primer trágico noviembre, ¿qué ha hecho el gobierno al respecto?, ¿dónde está el plan maestro de infraestructuras necesarias?, ¿a cuánto asciende el monto total de la inversión?, ¿cómo lo vamos a financiar?

En el presupuesto 2025, fue incluida en la partida “Reconstrucción y Rehabilitación de Obras Hidráulicas y de Drenajes” la suma de RD$297,975,711. En ausencia del plan integral de drenaje GSD –con cronograma y costeo–, pero, sobre la base de la envergadura de las infraestructuras necesarias, no es arriesgado afirmar que la cifra es ridículamente ínfima, con relación a la inversión requerida.

El discurso no se refleja en los recursos. Tras cada noviembre (y ahora, con Melissa) emerge el mismo tema de siempre: la necesidad de construir y ampliar drenajes. Con un 20% de los munícipes pagando la recogida de basura y un 95% (¿?) tirándola a la calle, es poco lo que puede hacer la alcaldía con los miles de imbornales existentes y por construir. La solución es [y debe ser] estructural y sólo el gobierno central la puede ejecutar.

Parecería que el gobierno no tiene dinero (¿o intención?) para construir, y que sale más barato mitigar daños (con procesos de adquisiciones de emergencias) que prevenir los miles de millones en pérdidas que dejan las lluvias. Sin embargo –por citar un ejemplo– entre agosto 2023, febrero y agosto 2024, febrero y agosto 2025, sólo en los programas “Bono a Mil por la Educación” y “Futuro a Mil”, el Ministerio de Educación “regaló” RD$10,000 millones (redondeando), sin presentar ningún estudio que correlacione la erogación del bono con mejoría en índices académicos…

Si el presupuesto es la expresión de las prioridades de un gobierno, visto lo destinado a drenaje vs. lo destinado a “regalos”, queda claro cuáles son las prioridades de este gobierno. Y así, hasta el próximo diluvio…

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