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Lágrimas ...

Apreciado y amable lector, es prácticamente seguro que al usted ver ese título haya tenido una sensación de extrañeza, pero la motivación surge de la canción a ritmo de salsa titulada “lágrimas”, compuesta y maravillosamente interpretada por Roberto Blades.

Esa extrañeza inicial espero que no se torne en una sensación de fastidio por creer que se tratará de un tema sumamente frívolo, porque en realidad será una temática psicológica.

El “guión de esta película” inicia de la manera siguiente: Roberto Blades, siendo aún un adolescente, llegó un día a su casa, donde quedó impactado por lo que en psicología se conoce como “Vivencia”, toda experiencia que deja una huella imborrable.

En este caso consistió en que encontró a su amado padre devastado, llorando con lágrimas a raudales y de manera inconsolable, por la ausencia de su esposa. Y eso fue impactante para Roberto, debido a que la percepción que tenía de su padre era la de un macho alfa, que se desempeñaba como detective de la policía, además de que era percusionista. Y Roberto en su corta vida, nunca había visto ningún gesto de "debilidad" de su padre.

Él describió su vivencia varios años después de ocurrida de la manera siguiente: “MÍ papá era un roble, un tipo duro, nadie de los Blades lo había visto desmoronarse de esa forma y eso fue un súper impacto para mí, de ahí es donde surge mi canción”. El salsero agregó que fueron dos semanas de incesante búsqueda, pero que ella envió una carta en la que se despedía de ellos y les contaba sus razones, de las cuales dijo que son un secreto que nunca revelará.

Veamos algunos datos de la esposa del señor Blades. Nació en 1927 en La Habana, Cuba. Su nombre era Anoland Bellido. Desde los once años se destacó como una pianista prodigiosa. Y a los 19 años se mudó a Panamá, en lo que se conoce de manera pintoresca como exilio económico, o sea, lo mismo que hacen nuestros compatriotas cuando emigran a Estados Unidos, a Europa y a otros lugares en busca de mejoría económica. De hecho, se afirma que en el lugar más insólito hay algún dominicano.

Ella se casó con el señor Blades muy poco tiempo después de llegar a Panamá. Era poseedora de una gran belleza. Y también se destacó como pianista en Panamá. Falleció en ese país en 1991 víctima de un cáncer. Rubén Blades asegura que su canción titulada “Amor y control” está dedicada a su amada madre.

Veamos ahora algunos datos interesantes. ¿Podría la pena inmensa que sentía el señor Blades ocasionarle la muerte? Aunque a usted esa interrogante podría parecerle tonta, sin embargo, si pudiera ocurrir por cualquier tipo de duelo, ya sea por la muerte de un ser querido, una separación amorosa imprevista como la del señor Blades o la pérdida de un empleo en el cual se ha pasado mucho tiempo de vida, entre otras razones.

Una publicación de latercera.com/ noticia, del 25 de agosto 2009, tiene el siguiente título: La pena sí puede matar. Amable lector, como es bien sabido que los seres humanos solemos ser vanidosos, entonces en lugar de darle a usted los datos que nos ofrece esa publicación sobre el síndrome del corazón roto, que usted podría desdeñar por tratarse de un medio carente de fama mundial, entonces decidimos darles los datos principales que nos ofrece la famosísima Clínica Mayo.

La Noradrenalina es la que produce una vasoconstricción, o sea, estrechar los vasos sanguíneos cardíacos y reducir su diámetro.

La Noradrenalina es la que produce una vasoconstricción, o sea, estrechar los vasos sanguíneos cardíacos y reducir su diámetro.EXTERNA

Es prácticamente seguro que usted aceptará como si fuese una mansa ovejita esos datos, olvidando que he publicado en mis libros y artículos que la medicina americana no es mejor que la española. Y agrego que la nuestra está muy bien. Por favor recuerde que le he repetido hasta el cansancio que los norteamericanos suelen cambiarles nombres a lo que otros estudian o a hallazgos logrados con muchos años de esfuerzo.

La clínica Mayo explica que “el síndrome del corazón roto es una afección cardíaca que a menudo se debe a situaciones estresantes y emociones extremas. También puede denominarse 1_ miocardiopatía por estrés o 2_ Miocardiopatía de Takotsubo. Ese último nombre podría darle a usted la percepción errónea de que es en honor a algún científico japonés. Aunque es justo reconocer los japoneses, en la década del 90, fueron quienes aclararon lo que hasta entonces era un misterio: las muertes por las penas.

Y gracias al trabajo de ellos, el “morir por amor”, pasó a tener una categoría médica y la nombraron Takotsubo, por una vasija que usan los pescadores japoneses para atrapar pulpos. Esto se debió a la forma abombada que el ventrículo izquierdo del corazón adopta en la fase aguda de dicho trastorno, asemejándose a esa trampa de los pescadores japoneses. Claro está, ya usted sabe que los norteamericanos le pusieron el “romántico” nombre de Síndrome del corazón roto.

Pero volvamos a la prestigiosa Clínica Mayo y veamos lo que nos dicen: “El síndrome del corazón roto es una afección cardíaca que a menudo se debe a situaciones estresantes y emociones extremas. Las personas pueden tener dolor repentino en el pecho, o pensar que están teniendo un ataque cardíaco". Y agrega: “La causa exacta del síndrome del corazón roto no está clara. Se cree que un aumento repentino de las hormonas del estrés como la adrenalina, podría causarle un daño temporal al corazón de algunas personas”.

Es verdaderamente risible imaginar a estos prestigiosos señores de la Clínica Mayo publicando lo anterior que acabamos de transcribir, henchidos de orgullo y sintiéndose que están pontificando, cuando en realidad la verdadera catecolamina del estrés es la Noradrenalina, que se hace acompañar del diabólico Cortisol.

La Noradrenalina es la que produce una vasoconstricción, o sea, estrechar los vasos sanguíneos cardíacos y reducir su diámetro, lo que dificulta el flujo de sangre, ocasionando el daño cardíaco que tiene el potencial para matar.

La adrenalina puede producir estrés, pero es importante que usted sepa que en el caso del síndrome del corazón roto, se comporta como el “detective bueno” de las antiguas películas norteamericanas, porque en este síndrome aporta la ayuda invaluable de hacer una labor contraria a lo que hacen la mortífera Noradrenalina y el Cortisol, produciendo una vasodilatación sanguínea pulmonar. Esto equilibra un poco la situación y evita un infarto fulminante, dando el tiempo suficiente para que usted lleve su familiar o amigo (a) , por medio del 911, o cualquier otro medio a un centro médico nuestro.

De lo anterior se deduce que si “ese distinguido personal” de la Clínica Mayo no conoce lo que en realidad está ocurriendo en la persona afectada _ porque ya vimos lo despistado que están _ entonces lo mínimo que podemos suponer es que existen dudas razonables de que el tratamiento que sugieran también será cuestionable.

Así que aunque nuestros ricos y los fanfarrones que no son ricos prefieren acudir llenos de angustia a los famosos centros médicos norteamericanos, quien esto escribe les recomienda que mejor vayan a la Plaza de la Salud o al Centro Médico del Cibao. Aclaro que no laboro en ninguno de esos centros, pero me consta su calidad.

Es importante recordarles que no solo por separaciones amorosas traumáticas pueden ocurrir muertes por penas, también suceden por fallecimiento de un ser querido. Aunque en esos casos, no suele producirse un síndrome del corazón roto que sea fulminante, sino que suele ocurrir de manera lenta. Así tenemos el caso del famoso músico norteamericano Johnny Cash, quien murió en 2003, solo cuatro meses después de que su esposa June Carter falleciera. Ellos se habían casado en 1968.

Se ha hecho popular la expresión “Se murió ella...y de pena al poco tiempo la siguió él”. Y si a usted lo anterior le puede parecer ciencia-ficción, entonces le diremos que una investigación publicada en American Journal of Cardiology determinó que pacientes viudos de uno y otro sexo de Rhode Island fueron diagnosticados con el síndrome del corazón roto. Se constató que al morir una de las parejas, la viuda tiene el doble de posibilidades de morir en un año y, en el caso de los hombres la probabilidad es seis veces mayor.

Ya planteamos que las muertes por penas no ocurren solo por separaciones amorosas traumáticas. Y le recordaremos que el famoso rey David falleció por la pena que le ocasionó la muerte de su hijo Absalón. Y que esa muerte le llevó a padecer de una depresión existencial, a tal punto de que no disfrutaba de ningún placer terrenal.

Conclusión: Esperamos que a partir de ahora usted sea comprensivo y respetuoso con el duelo de otra persona, ya que el dolor afectivo por una separación amorosa imprevista puede alcanzar la categoría de inconmensurable. Y que también usted entienda que muchas personas no tienen el síndrome del corazón roto, secundario a alguna pena conflictiva, pero sí pueden convertirse a partir de esa vivencia en una especie de muertos vivientes.

Y que a usted le quede suficientemente claro que la paz verdadera que quita la angustia es la del legado que nos dejó Jesucristo: “Les dejo la paz, mi paz les doy; no se la doy como la da el mundo. No se turbe su corazón ni se acobarde” (Juan 14:27. Versión Biblia de Jerusalén latinoamericana).

El autor es psiquiatra y general (R) del Ejército

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