PUNTO DE MIRA
EEUU en guerra comercial dispara misiles arancelarios
Para los próximos días se habla de una reunión entre Donald Trump y Vladimir Putin que no solucionará la guerra con Ucrania porque aún las partes en conflicto deben resolver temas muy delicados.
Estas reuniones son elementos de distracción y parcela de especulaciones donde se ve al improvisador Trump debatir con el centrado y estructurado Putin. Si algo sale de ese encuentro será un publicitado ejercicio retórico.
Rusia se niega aceptar a Volodímir Zelenski en la mesa de negociaciones porque sería colocar a Trump como el mediador cuando éste es el líder de la OTAN, que es el nudo del conflicto y causa de la guerra. Se habla de un alto al fuego y parece que tampoco será factible porque los atacantes no le darían tiempo a su adversario a que reestructure su plan de guerra. Quien pide alto al fuego está perdiendo y los rusos van ganando.
Lo que sí parece ser un tiempo de negociación será cuando Rusia controle Donetsk, Lugansk, Jersón, Zaporiyia y Crimea lo que esperan lograr antes de diciembre, algo más fácil de decir que hacer.
Los rusos están preparados para una guerra prolongada contra Ucrania porque tienen mayor volumen de fuego, tropas y logística. En el ínterin, los invasores han advertido a los aliados de Zelenski que servir de almacenes de guerra podría ser causa de represalias. Este tipo de confrontación sería un desgaste contra los ucranianos que están expuestos a la disminución del apoyo europeo.
En estos días se cumplieron 80 años de la victoria de Rusia con lo nazis de Alemania. En esa guerra mostraron su decisión de no ceder ante Adolfo Hitler y le propinaron las derrotar que inclinaron la 2da Guerra Mundial a favor de los aliados. Ese pasado anima a las actuales tropas que se oponen a que Ucrania se inserte en la OTAN, y que reclaman para sí zonas ocupadas que podrían alterar el mapa europeo.
Se reconoce que la OTAN es un buen cliente de pertrechos militares y aunque Europa se ha recostado en el apoyo norteamericano, ya la correlación de fuerzas no es la misma de la post guerra. En su lucha comercial Trump abandonó la consigna de libre mercado para castigar con aranceles incluso a los aliados que entorpecen la intención de Norteamérica recuperar sus lauros de antaño.
Actualmente Trump percibe el disimulado plan para excluir el dólar como moneda de cambio en las operaciones internacionales por parte de un grupo de naciones que sigue aumentando. Los aliados espantan la mula en busca de nuevos mercados. Ya incluso especulan que hasta Canadá buscará acercamientos y en la reunión de otoño de los países BRICS se podrá confirmar si hay aumento de la matricula y las medidas de respuestas contra los aranceles del mandatario norteamericano.
La atención a este agrupamiento de naciones en busca de “soberanía energética” comprando y vendiendo combustibles al precio de conveniencia y pagando en moneda de su elección debe ser más importante para Trump que la guerra de Ucrania. Y, para no tener dos frentes sin retaguardia aparente, acelera el fin de la guerra en Europa.

