En la diana
Reformas y espacio fiscal
Primer Tiro
El espacio fiscal se ha agotado, y si el mismo se mide como la diferencia entre los ingresos fiscales totales y el gasto corriente (cifra similar al ahorro corriente, el cual se define como la diferencia entre los ingresos corrientes y el gasto corriente), el mismo sería negativo durante el ejercicio del próximo año, en el que, según las proyecciones del mismo Ministerio de Hacienda, los primeros ascenderían a RD$ 1,336,196.6 millones, mientras que los segundos se elevarían hasta RD$ 1,400,081.7 millones. Si se toma en cuenta que el espacio fiscal es la holgura o capacidad que tiene el Gobierno para aumentar el gasto sin incrementar el riesgo de insostenibilidad de la deuda pública, entonces se debe concluir que ha llegado el momento en el que un aumento de los ingresos tributarios, o una disminución del gasto (o una combinación de ambos), es simple y sencillamente impostergable. Un asunto crucial es el de la elección del camino adecuado para llegar al necesario e imprescindible ajuste fiscal que conduzca a la recuperación de la totalidad o parte del espacio fiscal perdido.
Segundo Tiro
A corto y mediano plazo el gasto de intereses no se puede reducir, pues para alcanzar tal resultado el monto de la deuda tendría que disminuir. Pero aumentar los ingresos mediante reformas administrativas y aumentar la eficiencia del gasto a través de la modificación de su composición y su distribución, son alternativas que conducirían a una reducción del déficit y del crecimiento de la deuda, y por tanto, a largo plazo también reducirían el monto de los intereses. La recuperación del espacio fiscal es necesaria para aumentar el gasto de capital y mejorar la sostenibilidad de la deuda pública. Si se suman los tres déficits estructurales (el del Sector Público no Financiero, el de las empresas públicas eléctricas y el cuasi fiscal del Banco Central), la cifra asciende a 4.83% del PIB, y si este valor se mantiene constante en un escenario de crecimiento por debajo del 5% anual, entonces los resultados de las proyecciones del marco fiscal de mediano reflejarían una situación de insostenibilidad y alto riesgo de refinanciamiento de la deuda pública.
Tercer Tiro
A muy corto plazo es necesario asegurar la continuidad del financiamiento del déficit, para lo cual es imprescindible diseñar y ejecutar reformas que sean creíbles para los inversionistas y entidades que financian dicho déficit. El desafío es doble, pues la política fiscal debe convencer a los mercados de su capacidad para colocar el déficit y la carga de los intereses de la deuda pública en trayectoria descendente, y la política monetaria debe controlar la inflación y mantener un tipo de cambio competitivo, lo cual requiere de una combinación optima de cuatro reformas: 1) aumento de la eficacia y eficiencia del gasto público mediante las fusiones y unificaciones de programas presupuestarios, 2) una reducción de las perdidas por distribución de electricidad hasta un 10%, acercando la tarifa eléctrica a sus costos totales. 3) reducción de la evasión y elusión fiscal mediante la introducción de una renta mínima imponible, reducción de la informalidad y del incumplimiento tributario, 4) la unificación del manejo de la deuda pública consolidada mediante una estrategia de reducción del costo y el riesgo de su refinanciamiento. No hay que hay que dar muchas vueltas: ajuste fiscal ejecutado, espacio fiscal recuperado.
