SIN PAÑOS TIBIOS
El muro es necesario
El viernes 27 de junio, los miembros del Observatorio de Políticas Migratorias (OPM) creado por el presidente mediante decreto 221-25, realizaron una visita de inspección fronteriza, en la cual participé en calidad de equipo de apoyo. Toda la comitiva fue testigo –in situ– del estado de ejecución del muro fronterizo en sus diferentes etapas, pudiendo apreciar las condiciones bajo las cuales, los militares y autoridades civiles de los diferentes puntos fronterizos (Pedernales, Jimaní, Elías Piña, Dajabón) desempeñan sus funciones. Las informaciones, observaciones, opiniones y estadísticas levantadas en la visita, le corresponderá hacerlas públicas al OPM –que preside don Miguel Franjul, director de este medio–, por lo que el presente artículo pretende dejar constancia de las impresiones estrictamente personales que, en calidad de testigo, pude observar a lo largo de todo el recorrido fronterizo.
Desde Santo Domingo –a 300 km de distancia– la imagen de la frontera, las condiciones bajo las cuales se ejecutan las políticas migratorias del Estado dominicano, las dinámicas reales que se dan a ambos lados de la línea entre sus habitantes, no se ajusta a la realidad. Ir a la frontera, conocerla, escuchar su gente, hablar con los militares y ver las condiciones bajo las cuales todos hacen su labor, es esencial para comprender esa terrible realidad y tratar de mejorarla bajo condiciones de seguridad y defensa de nuestra soberanía.
La labor que realiza el Ministerio de Defensa, el ejército, la Dirección General de Migración, la Dirección General de Aduanas y todas las agencias de seguridad del Estado, es formidable y digna de felicitación. Desde luego, hay críticas que son válidas; corrupción hay, ha habido y habrá, pero son manifestaciones individuales, no políticas institucionalizadas o dirigidas. La mejora de las condiciones materiales, logística, soporte vital, equipos, material bélico, etc., y una genuina preocupación de la jefatura sobre la moral de la tropa, es visible y constatable.
Sólo frente al muro fronterizo, sólo recorriendo su serpenteante trazado se puede dimensionar como lo que es, una obra necesaria e imprescindible que marca donde comienza la patria, y también la define; convirtiéndose en una proyección material de la institucionalidad del Estado dominicano, frente al caos sin control que, lamentablemente, es Haití. Nuestras autoridades militares deben ser supervisadas y monitoreadas. Sí. Pero también aplaudidas por el invaluable trabajo; por su entrega y compromiso.
A Luis Abinader le ha tocado lidiar con Haití en la peor de las circunstancias, y, hasta ahora, lo está haciendo bien. Toca, señor presidente, terminar el muro completo, desde Dajabón a Pedernales. Y si las restricciones presupuestarias limitan su ejecución, la necesidad urgente de salvar la patria es motivo suficiente para procurar recursos frescos mediante instrumentos creativos que apelen a la solidaridad y al nacionalismo de todos, como sería la emisión de un “Bono Patriótico” para financiar su construcción total. ¡A seguir tirando mezcla!

