Ley que crea el Instituto Nacional de Enfermedades Catastróficas, de Alto Costo y sus dependencias
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El cáncer y otras enfermedades consideradas como catastróficas, (diabetes, hipertensión, accidentes cerebrovascular, insuficiencia renal, tumores cerebrales, cardiopatías, entre otras), suponen un alto riesgo para el paciente, por ser enfermedades crónicas y prolongadas, con un alto impacto económico y social.
El cáncer se ha convertido en una de las principales causas de muerte no violenta. En las últimas décadas, se ha evidenciado un aumento exponencial de casos de cáncer a nivel mundial. Según la Organización Panamericana de la Salud, una de cada cinco personas desarrollará cáncer, y las cifras de nuevos casos se proyectan en un crecimiento significativo (77% más para 2050), lo que subraya la urgencia de actuar.
En la República Dominicana, más de 16 mil personas cada año requieren tratamientos costosos, por padecer alguna enfermedad catastrófica. Estas son cifras alarmantes, que se convierten en un reto para el sistema de salud y evidencian la presión que existe sobre los recursos públicos y la infraestructura sanitaria.
El proyecto de “Ley que crea el Instituto Nacional de Enfermedades Oncológicas, Catastróficas, de Alto Costo y sus dependencias” que he sometido ante el Senado de la República, es una respuesta necesaria a una realidad abrumadora.
El proyecto declara de interés público nacional las enfermedades oncológicas, catastróficas y de alto costo, para promover su investigación y desarrollo, así como la prevención, promoción, concientización, sensibilización y educación acerca de las mismas.
Uno de los objetivos más trascendentales que nos hemos planteado al someter el proyecto es estructurar y optimizar la respuesta del sistema de salud frente a las enfermedades catastróficas y de alto costo, garantizando que se asignen los recursos y se implementen las estrategias necesarias para mejorar la atención, la prevención y la investigación en beneficio de la población.
Con el proyecto de referencia, se crea el Instituto Nacional de Enfermedades Oncológicas, Catastróficas y de Alto Costo, el cual se constituye como una entidad pública descentralizada, sin fines de lucro y con patrimonio propio; con autonomía administrativa, financiera y técnica; adscrito al Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social.
El Instituto Nacional de Enfermedades Oncológicas, Catastróficas, de Alto Costo, entre otras facultades, tendrá a su cargo la responsabilidad de establecer relaciones comerciales directas con empresas, instituciones, organizaciones, universidades, laboratorios y empresas farmacéuticas nacionales e internacionales para la adquisición de medicamentos, insumos, maquinarias, equipos y tecnologías, con la finalidad de proveer productos y servicios de la más alta calidad y de última generación, al mejor costo posible para los pacientes.
El artículo 21 del proyecto de ley establece las fuentes de financiación del Instituto Nacional de Enfermedades Oncológicas, Catastróficas, de Alto Costo, estableciendo el 100% del Impuesto Selectivo al Consumo sobre productos de tabaco y un porcentaje del mismo impuesto aplicado a bebidas alcohólicas y productos con alto contenido de azúcar. De igual forma, se recibirán donaciones de organismos internacionales interesados en el tema. Se establece, además, la posibilidad de que se financien proyectos de investigación y desarrollo a través de fondos de fideicomisos destinados a la innovación en estos tratamientos.
El artículo 28 del referido proyecto establece la creación de la Farmacia Nacional de Medicamentos de Alto Costo (FARMALCO), como una institución sin fines de lucro, con la finalidad de comercializar y distribuir insumos, medicamentos y equipos para tratamientos clínicos o continuos de enfermedades oncológicas, catastróficas o de alto costo, así como los tratamientos subsecuentes que estas requieran.
La aprobación de esta ley, constituiría un avance significativo en la consolidación del Estado Social y Democrático de derecho, al crear mecanismos legales que refuercen la protección al derecho fundamental a la salud, al garantizarse el acceso equitativo a tratamientos y servicios médicos con excelencia a los pacientes.
Con esta norma, estaríamos dando pasos firmes hacia la modernización del sistema de salud, transformando la vida de quienes enfrentan enfermedades devastadoras. La idea es que ningún ciudadano dominicano afectado por alguna enfermedad catastrófica, pierda la vida por falta de atención oportuna y eficaz.

