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Puntos de vista sábado, 08 de agosto de 2020

OTEANDO

Gestión del patrimonio estatal (2-3)

Emerson Soriano
emersonsoriano@hotmail.com

 La creación de ins­tituciones con ob­jetivos misionales convergentes no es una práctica re­ciente en nuestro país, pero sí más acentuada a partir de lo que Jhonatan Hartlyn llama “la primera ola democrática” (Cfr. expresión contenida en “La lu­cha por la democracia política en la República Dominicana), merced a la necesidad de esta­blecer espacios donde alojar la clientela que paren las “demo­cracias” en América Latina. A tal punto que, en la especie -al menos en un caso conocido- ha habido serios intentos de reunir, en una sola institución, los obje­tivos misionales propios de un órgano abarcador de tales ob­jetivos en su conjunto, echados luego hacia atrás por la inercia de políticos que vieron en ello una reducción de sus faculta­des en la distribución del poder (Cfr. Art.123 de la Ley 108-05 y el Art.1 Ley 51-07).

Fue atrayente la idea de fu­sionar La Dirección General de Catastro Nacional con la Di­rección General de Mensuras Catastrales, porque al menos era un signo de progreso en la idea de concentración de data y los beneficios de funcionali­dad que ofrece una platafor­ma semejante. De modo que la Ley 51-07, devino balde de agua fría a los ánimos refor­madores. No obstante, des­pués de hacer dialéctica con experimentados administra­tivistas como Manuel Fermín Cabral, Juan Manuel Guerre­ro, Olivo Rodríguez y Eduardo Jorge; asimismo con un agri­mensor de la talla de Oscar Or­tiz; y de mis experiencias co­mo Director General de Bienes Nacionales, pienso que si no se pudo incorporar la Direc­ción General de Catastro Na­cional a la Jurisdicción Inmo­biliaria, valdría bien la pena hacerlo respecto de una verda­dera supraestructura orgánica que bien pudiera ser la propia Dirección General de Bienes Nacionales o ser denominada con el nombre que se prefiera. Han sido barajadas las posibi­lidades de asignarle el rango de Superintendencia de Bie­nes Estatales y hasta Ministerio de Bienes Estatales; pero lo de “Ministerio” contrastaría con las funciones del Ministerio de Hacienda, respecto del cual, en la actualidad, la Dirección Ge­neral de Bienes Nacionales re­sulta área sustantiva.

Pero con uno u otro nom­bre, lo cierto es que la funcio­nalidad y utilidad práctica que aportaría la incorporación propuesta es multidimensio­nal. Piénsese, por ejemplo, en el hecho de que, el desempe­ño de la actual Dirección Ge­neral de Catastro Nacional, se contrae, casi exclusivamente, al establecimiento de datos ca­tastrales de índole geométrico (físico), geográfico (ubicación) y económico (precio) de los bienes inmuebles.