PEREGRINANDO A CAMPO TRAVIESA

Los cristianos hebreos y los helenistas

Avatar del Listín Diario
Manuel Pablo Maza Miquel, S.J.Santo Domingo

Entre los cristianos, existían dos grupos significativos: los hebreos y los helenistas. Se llamaban hebreos a los cristianos que provenían directamente del judaísmo. Algunos de los cristianos que provenían del judaísmo, habían sido fariseos y eran muy cuidadosos del culto en el templo y la fidelidad a la ley de Moisés. En ocasiones, se dieron tensiones entre los cristianos hebreos y los helenistas. El libro de los Hechos (6, 1) recoge una de esas tensiones: “Por aquellos días, como el número de los discípulos iba en aumento, hubo quejas de los llamados helenistas contra los llamados hebreos, porque según ellos sus viudas eran tratadas con negligencia en la atención de cada día.”

Se llamaban helenistas, a los cristianos oriundos de otras ciudades dentro del imperio romano. Provenían de comunidades judías, pero su mundo cultural era el griego, esa era su lengua. Los helenistas no le daban tanta importancia al templo de Jerusalén ni a los usos y costumbres judías. Todos los escritos del Nuevo Testamento han llegado hasta nosotros en griego. La Biblia, estas comunidades emplearon la versión llamada de los 70 (se cita así, LXX). La Carta de Aristeas menciona que la traducción fue realizada por 72 sabios hebreos en tiempos de Ptolomeo II Filadelfo (284 - 246 a.C.) rey de Alejandría de Egipto.

Pronto los cristianos helenistas entraron en conflicto con la sinagoga de habla griega de Jerusalén. Los cristianos helenistas recordaban la crítica de Jesús contra Templo y Ley, (lea, Mateo 21, 28 - 32; Marcos 7, 1 - 23; Juan 4,19-24; Hechos 6, 8-7,60). Jesús había atacado el montaje establecido por la religión de su época y la manera oficial de comprender la Ley de Moisés en su tiempo (Lea Mateo 23).

Los cristianos helenistas también criticaron el templo y la ley. Eventualmente, abandonaron Jerusalén. En cambio, los judeocristianos, es decir, aquellos cristianos que antes habían sido judíos, permanecieron allí e incluso insistieron en la ratificación que Jesús había hecho de la ley (Mateo 5, 17-19).

La vida en la diáspora, es decir, el vivir en la dispersión entre diversos pueblos, había preparado a los cristianos helenistas para tener una actitud más abierta ante la propuesta de Jesús. Lo que les interesaba era llegar a Jesús y pensaban que no tenían que pasar por el judaísmo, ni circuncidarse primero para llegar a ser creyentes en el Señor resucitado. La circuncisión era una práctica sagrada dentro del judaísmo. Se había practicado durante más de 10 siglos y consistía en cortar la parte anterior de la membrana o prepucio que recubre el miembro del hombre. Esto se practicaba como signo de la alianza que Dios había hecho con Abrahán (puede leer Génesis 17).

Los judeocristianos, aquellos cristianos que provenían del judaísmo, conservaron muchas de las costumbres y normas practicadas por los judíos. Los judeocristianos continuaron existiendo durante los siglos II y III. Veneraban a Moisés como profeta y juzgaban a Pablo de Tarso como a un traidor, porque había admitido en la comunidad a los paganos incircuncisos, es decir, había aceptado en la Iglesia a hombres no judíos ¡sin circuncidarlos primero! ¿Qué estaba pasando? El pueblo judío y su liderazgo estaban envueltos en un creciente enfrentamiento con el Imperio Romano. Admitir a los no circuncidados en la comunidad, podía aparecer como una traición ante los ojos de los judíos envueltos en un conflicto con Roma.

La Iglesia de Palestina enfrentaba la tentación de identificar el cristianismo con el destino nacional de Israel, pretendía unirlos como si el Evangelio se jugase en ese enfrentamiento. En el año 66 se desataría la rebelión judía contra el Imperio Romano. Los zelotes la dirigían. Fue apoyada por los sacerdotes, los saduceos y los fariseos. Los cristianos se refugiaron en Pella. Su causa era la del Evangelio.

El autor es Profesor Asociado de la PUCMM, mmaza@pucmm.edu.do

Tags relacionados