Protocolo en funerales

El honor de la bandera sobre el féretro

Homenaje

  • La bandera nacional sobre el féretro constituye uno de los honores fúnebres más solemnes que pueden concederse en República Dominicana. Se trata de un símbolo de máximo respeto hacia la persona fallecida, reservado a ciudadanos que han realizado aportes a la nación o que ostentan una investidura de alta relevancia.
El protocolo funerario es específico por los reglamentos de las Fuerzas Armadas, que indican que, al cubrir un ataúd, la bandera debe colocarse de modo que el cuartel azul quede sobre el hombro izquierdo del fallecido.

Al cubrir un ataúd, la bandera debe colocarse de modo que el cuartel azul quede sobre el hombro izquierdo del fallecido.Fuente Externa

El uso de la bandera dominicana para cubrir un féretro se remonta a ceremonias militares y gubernamentales que elevan a la persona fallecida al rango de símbolo de servicio a la patria.

Desde la proclamación de la bandera el 27 de febrero de 1844 por Francisco del Rosario Sánchez en la Puerta del Conde, el estandarte se ha convertido en sinónimo de identidad, sacrificio y memoria colectiva.

La normativa legal que rige el uso correcto de los símbolos patrios, incluyendo la bandera, se sostiene sobre la Ley No. 360 de 1943 y la Ley 210-19, esta última regula específicamente el uso respetuoso de la bandera en monumentos y espacios públicos, aunque se centra más en su exhibición diaria y durante duelos nacionales.

¿Quiénes merecen este honor?

El artículo 20 de la Ley de Símbolos Patrios, refiere que la bandera dominicana puede colocarse sobre el féretro en las exequias oficiales de presidentes o expresidentes de la República, vicepresidentes, altos funcionarios del Estado (ministros, presidentes de los poderes públicos, magistrados), miembros de las Fuerzas Armadas o la Policía Nacional fallecidos en acto de servicio y ciudadanos que se hayan destacado como munícipes, en las artes, la intelectualidad, la educación, el patriotismo, la cultura, los deportes o la vida profesional en general, siempre que hayan observado una vida digna de tan elevado tributo póstumo.

El uso de la bandera en estos casos simboliza el reconocimiento institucional y la gratitud de la nación.

Colocar la bandera sobre un féretro significa que el Estado reconoce en esa vida una trayectoria de entrega, servicio y representatividad nacional.

Colocar la bandera sobre un féretro significa que el Estado reconoce en esa vida una trayectoria de entrega, servicio y representatividad nacional.Fuente externa

Detalles de protocolo

En ninguna circunstancia se rendirá honores a persona alguna en el momento de hacerlos a la Bandera Nacional o cuando la misma no se encuentre izada.

El protocolo establece que la bandera debe colocarse extendida, cubriendo la totalidad del féretro o centralizada con el cuadro azul en la parte superior izquierda (visto desde la cabecera del féretro). Jamás debe tocar el suelo y será colocada donde se encontrare el cadáver en capilla ardiente y retirada del féretro antes de introducirlo a la bóveda o sepultura; se plegará cuidadosamente y en silencio de la manera indicada por la ley, para ser entregada a un representante de la familia del difunto.

Cuando se trata de dos banderas sobre el féretro, la regla internacional prohíbe colocar una bandera sobre otra; ambas deben de ser desplegadas de forma estratégica para cubrir el ataúd.

Clave

El protocolo funerario es específico por los reglamentos de las Fuerzas Armadas, que indican que, al cubrir un ataúd, la bandera debe colocarse de modo que el cuartel azul quede sobre el hombro izquierdo del fallecido. Esto significa que quien se ubica a los pies del féretro ve el cuadrante azul en su derecha. Tras los honores, la bandera se retira y se pliega cuidadosamente para ser entregada a los familiares.

Simbolismo

Colocar la bandera sobre un féretro significa que el Estado reconoce en esa vida una trayectoria de entrega, servicio y representatividad nacional. Es una afirmación de la memoria histórica: el difunto no es despedido sólo por su familia, sino por toda la nación.

El experto en ceremonial y protocolo José Luis Fernández Arenas subraya que este acto “eleva la dignidad de las exequias al nivel de un reconocimiento colectivo, donde los valores patrios se enlazan con la memoria del individuo”. Al recibir este honor, el finado es recordado no solo por sus seres queridos, sino también por la nación entera.

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