Programa ayuda niños mayas adaptarse a EU

LAKE WORTH.- Es sábado temprano y los cafés, negocios de surf y tiendas de antigüedades en esta ciudad balnearia, al igual que la mayoría de sus residentes, todavía no han dado señales de vida. Pero dentro de las oficinas abarrotadas del Centro Guatemala-Maya, casi una docena de niños están sumamente activos. Se intercambian juegos de videos, revisan ejemplares de National Geographic y bromean... mayormente en inglés, aunque ocasionalmente en el lenguaje maya de sus padres. Juan Méndez y Polly Gaspar los llaman al orden y los chicos empiezan a dar noticia de sus actividades. Las calificaciones de matemáticas de Omar Andrés, de 11 años, han subido. María Andrés, una tímida muchachita de 15 años todavía en la escuela primaria, ha mejorado tanto que salteará un grado para pasar a octavo. Su hermana Mónica y Leticia Vargas están recibiendo calificaciones casi máximas en el séptimo grado. Méndez y Gaspar hacen gestos de satisfacción. “Felicitaciones”, dice éste. “Un milagro”. Y casi lo es. Estos niños las tenían todas en contra. Hijos de refugiados indígenas guatemaltecos que huyeron de la brutal guerra civil en su país, entraron a la escuela en Estados Unidos con poca o ninguna instrucción escolar. Sus maestros suelen tomarlos por hispanos, suponiendo que su lengua nativa es el español, aunque en sus casas muchos hablan uno de los 23 idiomas indígenas de Guatemala. La evidencia anecdótica sugiere que les va peor en la escuela que a los hispanos en general, y el número de adolescentes hispanos que asisten a la secundaria a nivel local se reduce a la mitad entre el noveno y duodécimo grados. Simultáneamente, sus padres tienen dos y a veces tres trabajos en las ciudades en torno del balneario de Palm Beach, dejando a los pequeños que se las arreglen solos. Por eso fue providencial el programa sabatino de Gaspar y Méndez. Méndez fue uno de los primeros mayas que llegó al sur de la Florida, como parte de un grupo que huyó de Guatemala en la década del 80 mientras el gobierno de su país destruía sistemáticamente los poblados indígenas en las montañas en un intento por acabar con la guerrilla. Al igual que otros, se estableció en la Florida debido a los trabajos agrícolas que había, el bajo costo de la vivienda y el clima cálido. Actualmente, 58,000 guatemaltecos viven en la Florida, muchos de ellos mayas y en su mayoría en el condado de Palm Beach; sólo California tiene más. Pero cuando Méndez llegó, había pocas familias. A los 16 años residía junto con hombres mayores, muchos de los cuales bebían y le ofrecían poca ayuda o ejemplo. Por eso hace tres años Méndez y su esposa Gaspar iniciaron el programa.

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