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¿Cuándo llega la vejez?
Por mi edad y energías ya mi organismo no resiste hoy día las tantas horas de vuelo. Sí, llegó la vejez, el cuerpo y la mente lo manifiestan, pero si se tienen esperanzas las “dolamas” molestan menos.
Carmenchu Brusíloff
"La vejez llega cuando el recuerdo es más fuerte que la esperanza". Lo escribía Oliver Wendell Holmes Sr, un destacado poeta y médico de profesión, en Estados Unidos, en el siglo XIX.
Me preguntaba cuál sería mi esperanza, dejando a un lado lo sentimental y familiar. Descubrí dos: la inmediata y la futura.
La inmediata: publicar junto a 9 periodistas mujeres un libro que recoge artículos, entrevistas y reportajes, que publicamos en el Listín Diario. Sería como una memoria de lo que preocupaba e interesaba en las décadas 1980 y 1990 a la ciudadanía.
Mi segunda esperanza: tener la energía y el dinero necesarios para volver a España cuando, a fines de esta década, esté operando uno de los aviones supersónicos que están construyéndose para reducir a la mitad del tiempo los vuelos transoceánicos.
Por mi edad y energías ya mi organismo no resiste hoy día las tantas horas de vuelo. Sí, llegó la vejez, el cuerpo y la mente lo manifiestan, pero si se tienen esperanzas las “dolamas” molestan menos.
¿Un gel para untar en la zona de un golpe?
En mi reciente internamiento en una clínica (por el golpe del auto que me tiró al suelo), el primer día una enfermera me dio masajes con un gel de olor penetrante que me tupió la nariz. Le pedí no ponérmelo más.
El último día de internamiento, me quejé de seguir con dolores. La enfermera puso de nuevo un analgésico en el suero y al poco rato me dio masajes con el citado gel.
Deduje que era contra los dolores. Lo traje a casa, mas no tenía el papel de instrucciones. Empecé a untármelo contra el dolor. Un día ¡vaya susto! Toda la piel de esa zona estaba morada. Busqué en Internet y el susto se agrandó. Era un anticoagulante. No debía utilizarse en quienes tomamos anticoagulantes.
¿Quién en la clínica se equivocó llevándolo para mi uso? ¿No leyeron la lista que se entregó de las medicinas que tomo?
La cabeza "colgando"
Para hacerme una tomografía con contraste, examinando si tenía alguna fractura o fisura por el golpe del auto, me llevaron en camilla desde la habitación.
Con la sábana me fueron pasando hacia el tomógrafo. Eran 3 personas, cada una agarrando una parte diferente de la sabana. Pero nadie pensó que mi cabeza no quedaba sobre la sábana, sino colgando hacia atrás. Intentando mantenerla horizontal terminé con dolor de cuello insoportable.
Marito, el esposo de mi nieta Mariale, salió corriendo a comprarme un collarín. Cuando una persona de la clínica, el día de mi salida se acercó a preguntar sobre mis impresiones, escuchó la queja antedicha, amén del hecho de que un día olvidaron llevarme el desayuno. Apareció a las 9 de la mañana, tras nuestra queja.. Habían olvidado incluir mi habitación en la orden a la cafetería.

