REALIDAD Y FANTASIA
Las tormentas
Últimamente, la caprichosa naturaleza, cuyo cambio climático, nos trae de cabeza, ha resuelto armar ciclones después de la fecha establecida por los frágiles humanos.
Maria Cristina de Carias
Parece que la lluvia nos está dando una tregua, por lo menos para poder reparar en algo, los daños causados por el diluvio que volvió el país, en un lago, navegable por los cuatro costados.
Últimamente, la caprichosa naturaleza, cuyo cambio climático, nos trae de cabeza, ha resuelto armar ciclones después de la fecha establecida por los frágiles humanos. Quiera Dios que en esta temporada se le olvide, entretenida como se encuentra, con los cambios que se están dando en África, sin que la prensa le preste la menor atención.
Allí en donde el sol quemaba la tierra convirtiéndola en un erial y los desiertos crecían como hongos, ahora brillan las hojas de los árboles y los alegres colores de las frutas y los sembradíos de toda índole de vegetación que sirve como alimentación al ser humano. Con esta maravillosa distracción puede ser que los finales de noviembre, nos traigan vientos frescos, en cambio de los malévolos torrentes de agua, desatada del cielo.

