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Día de los Padres: herencia psicológica y ejercicios para el cambio

El Día de los Padres es una invitación a honrar el legado de nuestras figuras parentales mientras elegimos conscientemente qué partes de ese legado deseamos perpetuar y cuáles transformar. Al final, lo importante es reconocer que, aunque nuestros orígenes nos influencian, tenemos la capacidad de escribir nuestra propia historia.

El Día de los Padres es una oportunidad para reflexionar sobre la influencia de nuestras figuras parentales y cómo sus legados impactan nuestras vidas. 

Desde la psicología, se entiende que lo que traemos de casa, ya sea aprendido o heredado, actúa como un diagnóstico de nuestra formación, pero no necesariamente determina nuestro destino.

 Las costumbres, hábitos y patrones de pensamiento que absorbemos a través de los que hacen los grandes pueden tener más impacto en nuestras vidas que que las enseñanzas explícitas que recibimos.

Existen dos tipos de valores y patrones que forman nuestra identidad: los adquiridos por exposición en los distintos escenarios donde nos movemos y los heredados. Los primeros son aquellos que desarrollamos a través de la observación y la interacción con nuestro entorno, mientras que los heredados son patrones de pensamiento y conducta que, de alguna manera, se transmiten a través de generaciones.

Algunos individuos crecen en hogares donde se fomenta la seguridad en sí mismos y la productividad, mientras que otros pueden internalizar mensajes negativos como la falta de validación o el sentimiento de no ser merecedores. Estos patrones pueden influir profundamente en nuestra percepción del mundo y en nuestras relaciones interpersonales.

Debemos comprender a nuestros primeros maestros, las figuras parentales con sus propios rollos, sus propios aprendizajes. Ellos actúan de la mejor manera que pueden, en sus vidas, dadas sus circunstancias, analizar de dónde vienen nuestros patrones de pensamiento y conducta no pretende destruir, sino comprender y sanar. 

Por sobre todas las cosas aceptar nuestra historia con gratitud y amor incondicional,  ya que estamos aquí en esta existencia porque los que nos antecedieron fueron el canal. Honremos todo tal y como fue.

Por ejemplo, si tu padre era una figura de autoridad en su trabajo y tu madre en su entorno educativo, podrías haber heredado un sentido de orden excesivo o, por el contrario, un deseo de desorden como forma de rebelión. Reconocer estos patrones es el primer paso para transformarlos.

Ejercicios para el Cambio

Identificación de patrones: Haz una lista de comportamientos o pensamientos que notas repetirse en tu vida. Pregúntate si son aprendidos o heredados y cómo te afectan.

Diario de Reflexión: Escribe sobre las cosas que aprecias de tus padres o abuelos y aquellas que te gustaría cambiar. Reflexiona sobre cómo estos aspectos han moldeado quién eres hoy.

Visualización Positiva: Imagina cómo te gustaría que fueran tus relaciones interpersonales y tu vida diaria. ¿Qué patrones necesitarías cambiar para lograrlo?

Práctica de agradecimiento: Aprecia los aspectos positivos que has heredado, como la sazón de tu abuela o la alegría de vivir de tus padres. Concentra tu energía en cultivar estos valores.

Terapia o coaching: Considera buscar ayuda profesional para explorar y sanar patrones negativos. Un terapeuta o coach puede ofrecerte herramientas para el cambio.

El Día de los Padres es una invitación a honrar el legado de nuestras figuras parentales mientras elegimos conscientemente qué partes de ese legado deseamos perpetuar y cuáles transformar. Al final, lo importante es reconocer que, aunque nuestros orígenes nos influencian, tenemos la capacidad de escribir nuestra propia historia.

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Ana Mirtha Vargas