Jandy Feliz sobre incursión en el merengue: “Como dominicanos tenemos la obligación de seguir trabajándolo”
En esta nueva etapa, el cantante dominicano apuesta por fusiones más ligeras, menos recargadas, pero sin perder su raíz tropical. Habla de cumbias apoyadas en armónica y clarinete, bachatas minimalistas con guitarra y violín, y merengues llenos de novedad.
El dominicano Jandy Feliz ha construido su carrera en base a la diversidad musical.
En su reciente disco, Jandy Feliz se aleja de la línea más ligada al son y la balada que lo ha caracterizado en etapas anteriores y le da mayor relevancia al merengue. De seis composiciones, tres son fusiones con este ritmo, además de incluir bachata y son como acompañantes.
De su incursión en el merengue, anota que quiso inclinarse a este rimo también por una razón patriótica: “Es un patrimonio cultural de la humanidad, y como dominicanos tenemos la obligación de seguir trabajándolo”.
Además de “Amor bonito”, su reciente cosecha incluye los títulos “Más de lo que puedo querer”, “El amor es real”, “No aparecen como tú” y “Quiero”.
Hay artistas cuya historia con la música comienza como un juego, un espacio íntimo donde la creatividad fluye sin pretensiones. Para Jandy Feliz, ese origen nunca ha desaparecido. Aunque su nombre recorrió escenarios del país y del extranjero desde su paso por Aragonas, él aún recuerda con precisión aquel primer día en un estudio: un momento inesperado en el que entendió que aquello que hacía “para disfrutar con amigos” podía convertirse en su propósito de vida. Ese, asegura, es el recuerdo que marcó el inicio de todo.
Jandy no construyó una identidad musical premeditada; la dejó nacer. Sus canciones, explica, “vienen con su propio ritmo”, y él simplemente sigue lo que cada una le pide. Así se formó un estilo que mezcla son, cumbia, merengue, romanticismo y una energía festiva que ha sido constante en su trayectoria. “Las canciones tenían un ADN. Yo lo fui descubriendo en el camino”, afirma.
Su experiencia en el grupo Son Familia, bajo la dirección de Chichí Peralta, fue una escuela en todos los sentidos: escenarios masivos, disciplina creativa y un aprendizaje clave sobre la responsabilidad emocional del artista. Desde entonces, él cuida cada letra como un acto consciente de influencia.
Un regreso inspirado
Tras algunos años sin publicar, regresó con “Amor bonito”, una propuesta nacida de una necesidad espiritual y de su vocación por componer.
Para él, el romanticismo no es ingenuidad: es una manera de honrar el amor estable, maduro y celebrativo. Su música lo interpreta como promesa, permanencia y fe.
En esta nueva etapa, Jandy apuesta por fusiones más ligeras, menos recargadas, pero sin perder su raíz tropical. Habla de cumbias apoyadas en armónica y clarinete, bachatas minimalistas con guitarra y violín, y merengues llenos de frescura. “Cada canción me pide lo que necesita”, asegura. Y él, disciplinadamente, escucha.
Como compositor, su huella ha llegado lejos: Gilberto Santa Rosa, Héctor Acosta y Chayanne han interpretado obras suyas.
Para Jandy, ese reconocimiento solo genera gratitud: “Hay tanto talento en el mundo… que alguien se acerque y me pida una canción es un misterio hermoso”.
Su visión del amor y la madurez está profundamente vinculada a su fe. En temas recientes como “Quiero”, mezcla ritmos latinoamericanos bailables con un mensaje de amor perdurable guiado —dice— por lo que Dios pone en su corazón.
En medio del debate sobre géneros modernos y la llamada “música de temporada”, Jandy mantiene una postura clara: seguirá creando desde la autenticidad, sin presiones por encajar. Celebrar la convivencia entre tendencias actuales y sonidos tradicionales, afirma, también es una forma de evolución.
Lo que viene
Lejos de sentirse en la última etapa de su discurso artístico, Jandy cree que aún tiene mucho por decir. “Espero que todavía falte mucho por explorar”, comenta.
Para este año adelanta nuevas propuestas de merengue —un compromiso que asume como dominicano— junto a otros experimentos de fusión. También sueña con colaboraciones que acerquen su sensibilidad a nuevas generaciones de oyentes.
Con entusiasmo, revela que está grabando nuevamente. Y deja una promesa clara a su público: lo que viene será tan honesto como lo que siempre ha hecho. “Lo nuevo será lo mismo que lo viejo… lo que Dios ponga en mi corazón para compartir”.
